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Películas de comedia

¿De qué hablamos cuando hablamos de comedia? Sin duda, lo primero a lo que la asociamos es la risa, y muchas veces su objetivo es así de sencillo. Sin embargo, más allá de sólo divertirnos, se trata de un género narrativo que ha existido desde siglos antes de que naciera el cine, y que ha sido utilizado como “puerta trasera” para hacernos pensar sobre problemáticas sociales e incluso sobre la naturaleza humana misma. A menudo se le considera el opuesto de la tragedia, pero si algo nos ha enseñado el maestro de ambas, Woody Allen (y su ejemplar ‘Melinda y Melinda’), es que son más similares de lo que se cree.

Las películas de comedia en sí nacieron casi con el cine mismo: ahí está ‘El regador regado’ de los inventores del cinematógrafo, los hermanos Lumière, de 1895. Las posibilidades narrativas, estéticas y hasta ideológicas de la comedia en el cine – como muchos otros géneros – se han expandido y adaptado a cada época para contarnos toda clase de historias.

Así, existen películas que van desde el disfuncional romance de una pareja en ‘Annie Hall: dos extraños amantes’, a parodias bíblicas como ‘La vida de Brian’. Está también, la simple anécdota de un vago que quiere recuperar su alfombra robada en ‘El gran Lebowski’. Y podemos ir más allá de lo verdadero o lo posible, como en las aventuras de un adolescente perdido en la época de sus padres con ‘Volver al futuro’, o bien, el potencial de un cataclismo nuclear en ‘Dr. Insólito’ (tomado con humor, claro). Las posibilidades, así como las risas, son infinitas.

Comedias que hacen pensar

Un mundo complejo necesita reflexiones complejas, pero eso no quiere decir que éstas no puedan hacernos reír a carcajadas por medio de la sátira y la farsa. El siglo XXI nos ha brindado películas de comedia muy exitosas en dicho ámbito, y basta ver a 2019 para encontrarnos con varios casos que lo demuestran.

Podría sonar a que el nazismo y las risas no se mezclan, pero eso es precisamente lo que sucede en ‘Jojo Rabbit’ de Taika Waititi (director de ‘Thor: Ragnarok’), ganadora del Oscar a mejor guion adaptado. Se trata de una burla abierta a los ideales de Adolf Hitler, su supremacía aria y antisemitismo a través de su pequeño protagonista, un devoto niño de las Juventudes Hitlerianas que poco a poco descubre la verdad.

Otras propuestas hablaron no sólo de racismo, sino de xenofobia y clasismo. Basta mencionar a ‘Entre navajas y secretos’, exitosa modernización del “whodunit” con la que el director Rian Johnson mezcla un misterio de asesinatos con comentarios sobre la doble moral y el sentimiento antiinmigrante en los Estados Unidos contemporáneos. Y no puede faltar ‘Parásitos’, de Bong Joon-ho, ganadora de la Palma de Oro y del Oscar a mejor película, que mezcla la comedia y el suspenso para hablar sobre la enorme brecha económica entre clases sociales.

Así queda demostrado que las películas de comedia pueden tocar toda clase de temas, y alcanzar a toda clase de públicos. Dicho de otro modo, cualquier pretexto es bueno para reír.

La comedia mexicana

Bastaría mencionar sólo algunos nombres para pensar que, al menos de primera impresión, la comedia siempre ha sido la reina indiscutible de la cinematografía mexicana. Los orígenes del espectáculo humorístico pueden rastrearse incluso mucho antes del cine, en los circos, en cuyas carpas fueron el punto de inicio para icónicos comediantes nacionales como Joaquín Pardavé y Mario Moreno “Cantinflas”.

Después de la Revolución mexicana de 1920, el México rural fue el escenario central del imaginario colectivo en el país, y la llamada Época de Oro del cine mexicano, muchas de cuyas producciones eran protagonizadas por charros y rancheros. ¿Los más populares? Sin duda Pedro Infante y Jorge Negrete, protagonistas de comedias musicales como ‘Dos tipos de cuidado’. El pachuco mayor, Germán Valdés ‘Tin Tan’, fue protagonista de la clásica ‘El rey del barrio’.

Pasado este fructífero periodo y el desplome de la industria cinematográfica nacional, las historias callejeras, los cabarets y los personajes arquetípicos se hicieron protagonistas de las películas mexicanas. Los setenta nos dieron a personajes como “La India María” (María Elena Velasco), las comedias eróticas como ‘Bellas de noche’ (que inauguró el popular “cine de ficheras” en 1975), y comedias costumbristas como ‘Mecánica Nacional’ (1971). No sería sino hasta la década de 1990, con el “Nuevo Cine Mexicano”, que veríamos películas de comedia nacionales con mayor calidad en narrativa y manufactura. Películas como ‘La tarea’, de Jaime Humberto Hermosillo; o ‘Sólo con tu pareja’, ópera prima de Alfonso Cuarón; fueron apuestas independientes temática y estilísticamente más arriesgadas.

Sin embargo, ya bien entrados en el siglo XXI, la comedia mexicana ha parecido ser la ama y señora de la taquilla nacional, pues hasta 2020, dicho género ha acaparado el Top 5 histórico. ‘Nosotros los Nobles’ rompió récords de taquilla en 2013, sólo para ser superada poco después por ‘No se aceptan devoluciones’, con Eugenio Derbez. Omar Chaparro y Martha Higareda se les unirían por partida doble con ‘No manches Frida’ (2016) y su todavía más exitosa secuela, ‘No manches Frida 2’ (2019). ‘Mirreyes contra Godínez’ (2019) completó este quinteto de comedias cuyo innegable éxito con el público se ha contrapuesto con el recibimiento de la crítica especializada hacia sus simples propuestas narrativas.

Lo cual no quiere decir que entre las comedias mexicanas no podamos encontrar películas mucho más interesantes. Ahí están las películas de Luis Estrada como ‘La dictadura perfecta’, una mofa abierta de la complicidad entre los medios de comunicación mexicanos con el corrupto poder político. O la delirante ‘Maquinaria Panamericana’, una comedia negra que satiriza a la sociedad mexicana y sus conductas autodestructivas. O ‘Las niñas bien’, de Alejandra Márquez Abella, que sutilmente se burla de la frivolidad de la clase alta del país. Las películas mexicanas de comedia también divierten y hacen pensar, si acaso sólo les falta el espacio para llegar al público.

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