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Películas de romance

“La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería, son carreras nobles y necesarias para mantener la vida. Pero la poesía, la belleza, el romance, el amor son cosas por las que vivimos”, dice el profesor John Keating (Robin Williams) en una de las escenas más icónicas de ‘La sociedad de los poetas muertos’. Y en verdad, ¿qué sería de nosotros sin el romance? Éste, como género narrativo, precede incluso al cine desde la literatura y el teatro (ahí está, por ejemplo, el romance en la tragedia de ‘Romeo y Julieta’). El amor es, simple y llanamente, uno de los sentimientos más poderosos y ansiados de la experiencia humana, así que no sorprende que las películas románticas, por su capacidad de hacernos soñar con ello, siempre se encuentren entre las más populares de todas.

Pero claro, así como hay diferentes formas de vivir el amor, también hay diferentes tipos de historias y de películas románticas. No es lo mismo la tragedia shakesperiana (o su versión modernizada, ‘Romeo + Julieta’), que los cómicos enredos amorosos de una joven pareja como en ‘Cuando Harry conoció a Sally’. Este es un ejemplo de comedia romántica, e incluso dentro del subgénero pueden retratarse diferentes experiencias amorosas. En la adolescencia, con el usual torbellino de emociones que le acompaña, el romance puede ser algo confuso y complicado, como se ve en ‘A todos los chicos de los que me enamoré’ (y todavía más si la mezcla también incluye el descubrimiento de otras preferencias sexuales, como en ‘Llámame por tu nombre’). La cosa cambia en la madurez, cosa que queda demostrada en ‘Alguien tiene que ceder’, con los veteranos Jack Nicholson y Diane Keaton.

Claro que el romance, como prácticamente cualquier género narrativo, ha llegado a mezclarse con otros conforme evoluciona. Si agregamos música, tenemos desde la clásica comedia romántica musical ‘Cantando bajo la luna’, así como ‘Amor sin barreras’ (‘West Side Story’, o bien, ‘La la land: una historia de amor’. ¿Y si mejor agregamos fantasía o ciencia ficción? Nos encontramos con propuestas como ‘Amor a segunda vista’, ‘Historia de fantasmas’ o ‘Your Name.’, esta última no sólo romance juvenil, sino animado. ¿Cine de desastres? El resultado es ‘Titanic’, una de las películas románticas más famosas y taquilleras de todos los tiempos.

Películas románticas para repensar el amor

La concepción del amor romántico ha ido transformándose poco a poco con el paso de los años, así que el cine – como todas las artes – se ha adaptado a sus tiempos. En realidad no es algo nuevo, pero sí es destacable, cuando las películas deconstruyen, analizan y llegan a nuevas conclusiones sobre el amor, incluso si éstas no son siempre fáciles de digerir.

Con todo y su innovador lenguaje audiovisual, ‘Annie Hall: dos extraños amantes’ de 1977 es una comedia romántica que habla con frescura de las vulnerabilidades, el sexo, y el sentido mismo de una relación destinada al fracaso. En 2010, con su película ‘Copia fiel’, el director iraní Abbas Kiarostami nos confrontó con preguntas sobre la posibilidad de una autenticidad verdadera en el arte y en las relaciones románticas, al presentarnos a una pareja madura que primero parecen desconocidos, aunque luego descubrimos la verdad. ‘Triste San Valentín’, de Derek Cianfrance reveló la realidad, cruda y sin edulcorantes, de muchas relaciones amorosas, mientras que propuestas melancólicas como ‘Anomalisa’ o ‘Eterno resplandor de una mente sin recuerdos’ (ambas con guion de Charlie Kaufman) retratan no sólo nuestra propensión a arruinarlas, sino a recaer en los mismos errores una y otra vez. Y luego está la ácida comedia negra ‘La langosta’, de Yorgos Lanthimos, que nos pinta una distopía en la que el amor romántico es mandatorio a tal grado de conllevar graves consecuencias para quien no lo encuentre.

Otras películas, como ‘El amor es extraño’ de Ira Sachs, se han alejado de la representación usual y limitante de las relaciones románticas heterosexuales, para dar el protagonismo a una pareja homosexual en el contexto del matrimonio legalizado en Nueva York para parejas del mismo sexo. Con ‘Luz de luna’, Barry Jenkins ha hecho lo propio y añadido el componente racial y de marginación social (nada inusual para quienes hayan visto la película mexicana ‘El lugar sin límites’, estrenada por Arturo Ripstein en 1977). El cine romántico ya ha llegado a ser autobiográfico e interracial, como en ‘The Big Sick: Un amor inseparable’.

Y luego está la cuestión del género, pues gracias al feminismo ya se acepta como una verdad que en el cine, particularmente en las comedias románticas hollywoodenses, las mujeres muchas veces son vistas como meros objetos de deseo para ser alcanzadas por el hombre. Quizá ‘(500) días con ella’, malentendida con más frecuencia de la que debería, es uno de los ejemplos más populares en su retrato de las egoístas expectativas masculinas. ‘She’s Gotta Have It’, el largometraje debut del gran Spike Lee, nos muestra una relación poliamorosa abierta, con su protagonista en control de lo que desea. Directores como el chileno Sebastián Lelio muestran romances, desde los prejuicios hacia la población trans (‘Una mujer fantástica’), como desafío a la tradición religiosa (‘Desobediencia’), y desde la madurez en soltería (‘Gloria Bell’). Territorios comunes con las cineasta francesas Claire Denis (‘Una bella luz interior’) y Céline Sciamma (‘Retrato de una mujer en llamas’).

Películas románticas en México

Al tratarse de uno de los géneros fílmicos más populares, el romance y sus derivados no pueden faltar en la cinematografía de ningún país. México, claro, no es la excepción.

Quizá la Época de Oro del Cine Mexicano sea más recordada con cariño precisamente por sus películas románticas. Basta nombrar a ‘Enamorada’ de 1946, que incluso si ya resulta anticuada en algunos de sus valores, resulta legendaria en la cinematografía de México ante el mundo por la dirección de Emilio "El Indio" Fernández, la bellísima fotografía de Gabriel Figueroa, y los protagónicos de Pedro Armendáriz y María Félix, catapultada por esta película al estrellato mundial. Incluso las comedias rancheras solían contar con elementos románticos, como ‘Dos tipos de cuidado’, con Pedro Infante y Jorge Negrete.

Pasada dicha época, la apertura temática propició la creación de películas de corte más autoral e interés en temáticas más sociales y políticas. La mayor apertura sexual de la década de los setenta, se muestra en películas como la ya citada ‘El lugar sin límites’ o, más controversialmente, ‘El cumpleaños del perro’, que lleva la represión matrimonial a límites inusitados. Con la desmantelación de la industria en la segunda mitad de la década, el cine mexicano sufre un duro golpe del que no se lograría recuperar hasta los noventa.

Hacia los noventa, una de las películas que auguraba la llegada de un Nuevo Cine Mexicano de carácter autoral, fue precisamente una comedia romántica: ‘Sólo con tu pareja’, de Alfonso Cuarón. En diversas formas, el romance no faltaría en la cinematografía mexicana en los años siguientes (‘Amarte duele’ o ‘El crimen del padre Amaro’, como ejemplos).

El género romántico ha sido, para bien o mal, elemento constante de la dieta fílmica mexicana durante los inicios del siglo XXI. Siempre hay, claro, propuestas interesantes y temáticamente más abiertas como ‘Te prometo anarquía’, ‘Párpados azules’ o ‘Sueño en otro idioma’. Sin embargo, la cartelera comercial en la segunda década del siglo ha sido acaparada por comedias románticas hechas en serie bajo el molde estadounidense (o incluso meros remakes), con resultados de variable calidad. Algunos ejemplos son ‘Me estás matando Susana’, ‘Cómo cortar a tu patán’, ‘Todos queremos a alguien’, ‘Tod@S caen’, ‘Treintona, soltera y fantástica’, entre muchas otras.

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