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‘La ciudad perdida’: Dos bribones en la fórmula repetida

Con Sandra Bullock y Channing Tatum, ‘La ciudad perdida’ trae de vuelta las comedias románticas de aventuras. Aquí la crítica.

Lalo Ortega   |  
21 abril, 2022 10:41 AM
- Actualizado 28 abril, 2022 10:13 AM

Una exitosa escritora de novelas románticas de aventuras, Loretta Sage (Sandra Bullock), es secuestrada por el excéntrico millonario Abigail Fairfax (Daniel Radcliffe) para que la ayude a encontrar una reliquia perdida en una isla remota y exótica. Ella y Alan Caprison (Channing Tatum), el galán que ha decidido ir a salvarla, deben huir de los villanos por la selva mientras intentan descubrir la reliquia primero, con un viejo pedazo de pergamino como única pista.

Esa es, a grandes rasgos, la premisa de La ciudad perdida (The Lost City), que se estrena en salas de cine mexicanas este 21 de abril. Quizá esa sea la razón por la que provoca una constante sensación de déjà vu

Algunos espectadores serán muy jóvenes para recordarlo, pero en 1984, el director Robert Zemeckis (Volver al futuro) estrenó una comedia romántica de aventuras titulada Dos bribones tras la esmeralda perdida (Romancing the Stone).

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¿De qué se trataba? De una exitosa escritora de novelas románticas (Kathleen Turner), que debía viajar a Colombia para entregar un misterioso mapa del tesoro, el rescate para su hermana secuestrada por un excéntrico traficante (Danny DeVito). El destino la conduce con un rudo cazador de aves (Michael Douglas), con quien decide usar el mapa para encontrar el tesoro ellos mismos.

En otras palabras: La ciudad perdida no ganará muchos puntos por originalidad. Vaya, a pesar de ser consciente de sí misma y de los clichés del género, la historia no duda en adoptarlos casi todos. El final se ve venir desde los primeros 10 minutos.

Pero también valdría la pena decir que tiene un gran punto a favor: que “ya no las hacen como antes”. Seguro, la película de Zemeckis tuvo su secuela (La joya del Nilo), y a ella le han seguido incontables adaptaciones de la misma fórmula, si acaso de forma más esporádica con el paso de los años. Alerta roja, de Netflix, algo tiene de ello, por citar un ejemplo más reciente (y menos competente).

Pero muy pocas películas han logrado rescatar ese mismo espíritu de aventura (que, a su vez, Dos bribones… tomó prestado de Indiana Jones), en un delicado balance con la comedia romántica. E incluso si La ciudad perdida lo intenta a punta de lugares comunes, tampoco es como si no innovara en absolutamente nada.

La ciudad perdida es una comedia (un poco) reciclada

Los puntos básicos de la trama podrán ser similares a los de tantas aventuras románticas, pero hay algunas diferencias clave en las caracterizaciones que nos brindan una reinvención del relato que se siente más fresca y actual.

Loretta, por ejemplo, vive hastiada con su trabajo como novelista, a pesar de su éxito. Resulta que es viuda y atraviesa una depresión debido al fallecimiento de su esposo, por lo que terminar su más reciente libro se convierte en toda una lucha.

La gira promocional del libro arranca desastrosamente, en parte debido a Alan, quien no es el típico hombre rudo familiarizado con la vida salvaje. Todo lo contrario: en realidad, es el modelo para las portadas de todos los libros de Loretta, y sus inclinaciones caen más en el terreno de los retiros espirituales, las mascarillas cosméticas y las dietas keto.

La tarea del macho salvador recae en Jack Trainer, una parodia de los clichés del hombre de acción tan absurda, divertida y consciente de sí misma, que Brad Pitt prácticamente podría robarse el show con ella. Él tiene la que es, con facilidad, la mejor escena de toda la película.

Crítica: 'La ciudad perdida'
La ciudad perdida parodia las comedias de aventura y, al mismo tiempo, abraza sus clichés (Crédito: Paramount Pictures)

Lo anterior para decir que La ciudad perdida logra que sus personajes principales encajen en las expectativas más contemporáneas: Bullock no hace de la indefensa damisela que necesita la protección de un hombre. Y Loretta comienza la historia en un lugar interesante: un duelo que le ha arrebatado la esperanza, y un viaje que le permite recuperarla.

Mientras tanto, Tatum nos entrega a un héroe diametralmente opuesto a los audaces íconos masculinos que fueron en su momento Harrison Ford y Michael Douglas, y que fueron sucedidos por figuras hipermasculinas como Sylvester Stalone o Arnold Schwarzenegger en aquella época.

Más allá de eso, tampoco hay mucho que destacar. El guión tropieza con varias secuencias totalmente prescindibles –prácticamente todas las que involucran a la editora de Loretta, Beth (Da’Vine Joy Randolph)–, algunas de las bromas se extienden un poco más de lo necesario, y ni hablar de la predictibilidad del desenlace.

También, a estas alturas del siglo XXI, ya va siendo hora de superar los vicios del exotismo cultural, que reducen a las sociedades latinoamericanas a poco más que lugares inhóspitos en los que excavar para extraer reliquias, y cuyos residentes expiden sabiduría mística (en español) como si fueran galletas de la fortuna.

Dicho lo anterior, La ciudad perdida es una película que reposa en los hombros de sus estrellas, a punta de su química conjunta y su carisma individual (el guión no le permite a Bullock alcanzar el nivel de comedia física de Miss Simpatía, pero la mujer definitivamente mantiene su toque).

En otras palabras, es una producción que existe por y para su star power. Y eso no es necesariamente malo. Es lo suficientemente divertida, pero habrá que ver si, para el público, eso justifica el precio del boleto.

La ciudad perdida ya está en salas de cine de México. Si quieres saber más de la película, ver el tráiler o comprar boletos, entra a este enlace.