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Animación para adultos: ¿Por qué la animación no es solo para los niños?

A lo largo de los años se construyó la convención de que los dibujos animados son solo para niños, pero la historia del cine y la televisión han logrado demostrar lo contrario. Aquí la historia.

17 agosto, 2022 10:58 AM
- Actualizado 22 agosto, 2022 10:56 AM

En más de una ocasión hemos escuchado a algún adulto rechazar la animación al categorizarla como un asunto para niños. En algún punto, pueden tener razón. La animación surgió en primer lugar como una herramienta lúdica para enseñar, educar y guiar a los más pequeños. Sin embargo, hoy en día podemos observar que la técnica se ha expandido a terrenos mucho más amplios que pueden alcanzar a audiencias de todas las edades. Hoy en día, podemos hablar de animación para adultos.

El ejemplo más inmediato que se tiene de que la animación no es solo para niños, ocurre cuando se escuchan los constantes comentarios de muchos adultos, quienes tras ver en las salas algún nuevo aporte de Disney/Pixar, inmediatamente reconocen que la obra fue más cercana para ellos que para sus propios hijos.

El hecho de que la animación se utilizara primero para deslumbrar a los pequeños, muy pronto se convirtió en una trampa que indudablemente marcó a la animación –especialmente en la televisión– como una suerte de niñera. De allí nace, principalmente, una de las convenciones que hasta día de hoy resuenan: los dibujos animados son para un público infantil.

Animación para adultos El verdadero norte
Sin norte es una cruenta historia basada en relatos reales de sobrevivientes de los campos de concentración modernos en Corea del Norte (Crédito: Studio Raboon, Sumimasen Pte).

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Nada más alejado de la verdad. Durante inicios del siglo pasado, la animación para adultos existió en diversos formatos. Desde propaganda Nazi que logró adoctrinar a personas de todas las edades; hasta campañas publicitarias que tanto auge tuvieron en las décadas de los cincuenta y sesenta. En aquel periodo, en el que se utilizaba a la animación como una herramienta para entretener a los niños, los adultos fueron víctimas de su propio yugo, al permitir que a través de la animación se les convenciera de consumir electrodomésticos, automóviles y productos para el hogar.

Por otro lado, gracias al imperio de Walt Disney, la comercialización de productos animados creció hasta convencer al público de que los dibujos animados son diseñados especialmente para niños. La saturación de contenido infantil realizado con este formato hoy en día todavía es preponderante. Sin embargo, habría que preguntarse a profundidad sobre los contenidos de las historias y los perfiles de sus personajes.

Durante la época en que Los increíbles 2 llegó a los cines, fueron algunos los padres de familia que se quejaron del filme. Argumentaron que la película contenía mucha exposición y diálogo, razón por la que niños pequeños se aburrieron por buena parte del metraje y no entendieron muy bien lo que veía en pantalla. Más tarde salió el director Brad Bird para aclarar en redes sociales que su película no era para niños, y a mostrar su desacuerdo con el pensamiento de que el cine de animación forzosamente debe estar dirigido al público infantil.

Animación para adultos Los increíbles 2
Más que ser una película de superhéroes para niños, Los Increíbles 2 es un estudio sobre las dinámicas familiares y las responsabilidades de la vida adulta (Crédito: Disney, Pixar)

Otro gran inconveniente al que se enfrenta el prejuicio de la animación es a sus propias posibilidades. Precisamente una de las magias del formato es el poder crear situaciones, escenarios y personajes que en muchas ocasiones resultan imposibles, o demasiado costosas para el live action. Este desborde de imaginería visual en muchas ocasiones es condenado como irreal e infantilizado. Así, una vez más se cree erróneamente que la imagen construida con dibujos animados evidentemente es para niños.

El camino de la animación para adultos

Cuando se habla de animación para adultos, probablemente vienen a la mente series como Padre de familia o South Park. No obstante, para que aquellas pudieran correr, Los Simpson tuvieron que caminar. Pero mucho antes de ellos, en el cine algunos gatearon para conseguir labrar el camino hasta lo que conocemos hoy en día.

Muchos de los elementos que caracterizan este “subgénero” ya estaban presentes desde los inicios de la animación. Incluso en películas y cortometrajes de Disney, en donde se incluían momentos de doble sentido, o con personajes comportándose de manera inapropiada. Muchos son contenidos que serían “cancelados” hoy en día.

Sin embargo, en el cine estadounidense, fue probablemente Ralph Bakshi quien abrió las puertas a la animación para adultos y logró enseñar al público sobre cierto tipo de contenido que también podía contarse a través de la animación. Su película debut, El gato Fritz de 1972, contaba las aventuras de un gato liberal que exploraba los límites del hedonismo y del discurso sociopolítico de la época.

Animación para adultos El gato Fritz
El gato Fritz de Ralph Bakshi fue ampliamente criticada durante su estreno por sus temáticas adultas y sus reflexiones sobre el sexo y la política (Crédito: Fritz Productions).

Durante su estreno fue una obra ampliamente criticada, aunque ahora considerada como clásico. Fue la mecha que encendió la creación de otras muchas películas de similar índole. Algunas dirigidas por el mismo Bakshi como Heavy Traffic de 1973; la primera adaptación de El señor de los anillos en 1978; o El mundo de Holli de 1991, en donde un Brad Pitt de carne y hueso interactuaba con personajes animados.

Más o menos en aquella época Los Simpson probó suerte en la televisión, con la premisa de una familia disfuncional en situaciones de la vida cotidiana. Un show que igualmente desarrollaba a sus personajes y se burlaba o criticaba a partes iguales el supuesto sueño americano.

El resto es historia. La cadena MTV lo intentó durante algunos años con la creación de su Liquid Television, un panel que, a pesar de haber demostrado cierto éxito, fue cancelado sin explicación. Sin embargo, y por fortuna, abrió las puertas para que la competencia se movilizara con la creación del canal Adult Swim de Cartoon Network; o la expansión de Fox tras Los Simpson, ahora con otros clásicos como Padre de familia y Los reyes de la colina.

En los últimos años, la industria de la llamada “animación para adultos” golpeó con el puño sobre la mesa gracias al streaming. Es cada vez más creciente el público adepto a los audiovisuales animados como BoJack Horseman, Rick y Morty, Big Mouth, o Primal. Su característica más importante –en algunos casos– no solo es la comedia, sino su abanico de temáticas y la profundización en el desarrollo de sus personajes.

Animación para adultos Bojack Horseman
Bojack Horseman, una de las series animadas para adultos más complejas de la actualidad (Crédito: Netflix).

En la pantalla grande el cine de animación para adultos también ha echado raíces fuertes. Incluso los grandes premios de la industria han sabido reconocer en el formato un vehículo estimulante para generar conversación sobre problemáticas sociales. Películas como Persépolis o Vals con Bashir retrataron los horrores de la guerra. Mientras que obras como Sin norte arrojan luz a los campos de concentración modernos en Corea de Norte.  

Si bien, la animación todavía se encuentra categorizada en la conciencia colectiva como un asunto específico para los niños, diversas obras –incluso aquellas que son supuestamente para menores– han demostrado que para la creación de contenido y la imaginación, no existen reglas.

Sin norte está disponible para ver en plataformas de streaming. Si quieres saber más sobre la película, ver el tráiler o encontrar todos los enlaces directos para verla, entra aquí.

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