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Babysitter es un manifiesto contra la misoginia

En una entrevista con Filmelier, la directora Monia Chokri habla de cómo la película, que es una comedia de terror psicosexual, cuestiona la dinámica moderna de poder entre los géneros.

Laura Ferrazzano

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19 agosto, 2022 10:41 AM
- Actualizado 25 agosto, 2022 11:51 AM

“Usar un preservativo para él es tan incómodo que prefiere traumatizar a las mujeres con un aborto”, le dice cierto personaje a Cédric (Patrick Hivon), uno de los protagonistas de Babysitter, el segundo largometraje de la actriz y directora canadiense Monia Chokri, estrenado en streaming por MUBI este viernes 19 de agosto.

El largometraje, que puede clasificarse como una comedia de terror psicosexual, sigue a un oficinista de mediana edad (Hivon) que es destituido de su trabajo tras acosar a una reportera de una cadena nacional. Tratando de tomar las riendas de su vida, se embarca, junto con su novia y madre de su hija recién nacida (Chokri, que además de dirigir también forma parte del reparto de la producción), en una aventura para entender las raíces de su machismo y misoginia.

Y ahí es donde entra Amy, una misteriosa niñera (la excepcional Nadia Tereszkiewicz) decidida a poner la vida de la pareja patas arriba.

Acalorada, con un montaje frenético y tonos pastel, Babysitter, que se basa en la obra de teatro de Catherine Léger, está creada para sacar al espectador de su eje. Con unos primeros planos opresivos, la sensación predominante es la incomodidad, el malestar y la angustia de ver objetivado su propio cuerpo: quienes ven la película se sienten debidamente acosados.

Camareras, universitarias y madres con sus bebés: la misoginia del protagonista de Babysitter no tiene límites (Crédito: MUBI)

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“Desde la escena inicial, ‘Babysitter’ está inundada de puro caos. Y las técnicas para llevar eso a la pantalla me resultan bastante naturales. Así es como funciona mi cerebro”, comentó Monia Chokri en una entrevista exclusiva con Filmelier. No sólo en el guión, sino en casi todas las escenas vemos la forma cruda de cómo la “mirada masculina” está presente en todo, llena de irreverencia e impunidad.

Y en esta mezcla embriagadora –y, seamos sinceros, relativamente demencial– llega la niñera Amy, desconcertante y un poco perturbadora, que confunde los paradigmas y toda la dinámica de género de la pareja, además de hacernos reflexionar sobre quién es, en realidad, el verdadero dueño del poder.

“Mis propias reflexiones cambian y evolucionan. Pero hay quien dice que la película tiene un trasfondo #MeToo y no es así. Eso es sólo la superficie de lo que realmente hay detrás de las cortinas. El verdadero tema de Babysitter es la relación con el poder y todo lo que conlleva: la forma en que nos relacionamos con la gente poderosa, la forma en que pensamos sobre el poder en la sociedad y la forma en que las mujeres vemos estas situaciones de forma sumisa”.

Como ya había explicado Chokri, la figura de la niñera “encarna básicamente todo lo que es dominante en una sociedad heteronormativa. Amy es una joven niñera rubia que parece tonta y a la que nadie toma en serio. Y de la misma manera que Amy Adams en The Master (2012) de Paul Thomas Anderson, ella es la que tiene todo el poder. Especialmente cuando nadie más sospecha”.

Babysitter: el terror entrelazado con las experiencias femeninas

Para bien o para mal, la aplicación de todos estos conceptos en Babysitter se produce de forma subjetiva, dolorosamente metafórica y con un ritmo propio que puede causar extrañeza si no se aprecia.

En Babysitter, Amy, es la materialización de muchos fetiches masculinos (Crédito: MUBI)

Otro aspecto latente para entender el largometraje de Chokri es la estética mágica (y también bastante erótica) del softcore de los años 70, mezclada con composiciones de terror similares a las de El proyecto de la bruja de Blair (1999), Loca obsesión (1990) y Revelaciones (2000).

“Era imposible representar esta historia de forma realista”, dice la directora. “La película es una comedia que utiliza los códigos del horror, porque el horror suele estar ligado a la experiencia de la mujer: cómo miran a los hombres, cómo se sienten amenazadas, cómo embrujan, cómo viven como fantasmas”.

Con un espíritu delirante, la sátira surrealista de Babysitter no apuesta por la sutileza y por momentos da giros fantasmagóricos entre la comicidad de la “rehabilitación masculina” caricaturesca. Sin embargo, la película termina con un punto álgido casi esperanzador.

Después de que Amy trabaje con sus habilidades semi místicas, los afectados por la niñera son ahora capaces de ver a través de los disfraces, desafiando el mundo imperativamente masculino y posiblemente liberando a las próximas generaciones de la misoginia sistémica. “La película es como un cuento de hadas, porque en un cuento de hadas todo es posible”, concluye Chokri.

Al menos podemos soñar.

Babysitter ya está disponible en MUBI. Si quieres saber más de la película, ver el tráiler o encontrar el enlace directo para verla, entra aquí.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.

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24 Laura Ferrazzano

Periodista cultural y entusiasta de las artes. Ha formado parte de la redacción de grandes sitios brasileños como R7 y Caras digital, además del portal internacional Her Campus. Actualmente es asistente de redacción en Filmelier.