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‘Cry Macho’ es el testamento de Clint Eastwood

‘Cry Macho’ es una reflexión de toda una carrera, y se afirma como el trabajo más íntimo del director Clint Eastwood.

21 septiembre, 2021 8:00 AM
- Actualizado 22 septiembre, 2021 11:36 AM

El más reciente trabajo de Clint Eastwood, Cry Macho, llegó a las salas de cine el pasado fin de semana. En la película, que también dirige, Eastwood interpreta a un vaquero que tuvo éxito en el pasado como payaso de rodeo, pero que hoy vive amargado por el fracaso. Por ello, él acepta el trabajo de escoltar a un joven (Eduardo Minnett) de vuelta a casa desde México a Estados Unidos. Durante el viaje ocurre lo improbable y el adolescente forma una amistad con el vaquero.

A los 91 años, el director y actor en activo desde mediados de la década de los 50, confirma que no tiene intención de descansar, pues en sus propias palabras, “no tendría nada que hacer”. Sin embargo, incluso si no se trata del final, Cry Macho funciona muy bien como una carta testamento de un gran nombre del cine.

Clint Eastwood en 'Cry Macho'
Cry Macho es protagonizada, dirigida y producida por Clint Eastwood (Imagen: Warner Bros. Pictures)

El actor ganó amplio reconocimiento por protagonizar la Trilogía del dólar, conformada por westerns clásicos dirigidos por Sergio Leone. Al comienzo de los 70, Eastwood dio sus primeros pasos como director, con el thriller psicológico Obsesión mortal (1971). Con el paso de los años, se apartó un de su carrera como actor, dirigiendo cada vez más películas y enfocándose en personajes más específicos, muchas veces en sus propios largometrajes.

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Consolidando una vasta filmografía, Clint Eastwood se convirtió en un cineasta extremadamente prolífico entre los más reconocidos de la actualidad, sumando ocho nominaciones al Oscar, además de dos victorias por Mejor película (Los imperdonables, 1992) y Mejor director (Golpes del destino, 2004).

La desilusión del sueño americano

No es secreto que Clint Eastwood ha sido vinculado al Partido Republicano de los Estados Unidos. Como actor, siempre eligió trabajos alineados a su ideología política, e incluso rechazó grandes roles en función de ello, como el del capitán Willard en Apocalypse Now (1979), que acabó siendo interpretado por Martin Sheen.

Existe, sin embargo, una progresión muy significativa en su filmografía. De personajes idealizados y heroicos bajo una óptica patriótica en narrativas movidas por la dicotomía del bien y el mal, poco a poco las historias del cineasta pasaron a tener más sutileza en su desarrollo, con temas más complejos e inquisidores.

El primer gran ejemplo es la ya citada Los imperdonables. Después de años actuando y dirigiendo westerns, esta película cuenta con una narrativa introspectiva y cruda, que desmonta a la figura del cowboy heroico y trae consigo el arrepentimiento y la amargura de una vida implacable e inconsecuente. Es muy emblemático que el propio Clint Eastwood sea el protagonista, uno de los rostros más famosos del género en un papel tan subversivo.

Golpes del destino
Eastwood y Hilary Swank en Golpes del destino, por la que ambos ganaron el Oscar, él como director y ella como actriz (Imagen: Warner Bros. Pictures)

Las temáticas sociopolíticas pasaron a tener un peso importante en su carrera, muchas veces con una tendencia que parecía más democrática de lo que se esperaría. Aún siguiendo una línea conservadora, Eastwood pasa a cuestionar los pilares que fundamentan la imagen del sueño americano.

En Los puentes de Madison (1995) tenemos a una ama de casa que encuentra el amor verdadero fuera de su matrimonio, quien se percata de otra mujer que es vista con malos ojos por la ciudad por ser infiel, aunque es la persona más abierta y acogedora de la región. Ambas se vuelven amigas sin ningún prejuicio.

Ya en Río místico (2003), el director pone en jaque al deseo punitivista de la justicia por propia mano. Golpes del destino trata con mucho cuidado y sensibilidad el tema de la eutanasia, ofreciendo una discusión ponderada y honesta sobre el derecho de la vida y la muerte. Gran Torino (2008) sigue a un veterano de guerra conservador y prejuicioso que cree que sus ideales no pertenecen más al mundo en que se encuentra.

Sully: Hazaña en el Hudson (2016) y El caso de Richard Jewell (2019) tocan el debate de cómo los medios de comunicación crean héroes y no escatiman esfuerzos para desacreditarlos después. Cartas de Iwo Jima (2006) y La conquista del honor (2006) abren una reflexión profunda sobre la brutalidad de la guerra, sin ofrecer una visión parcial o viciada.

La lista continúa y el director siempre encuentra una postura para contestar, directa o indirectamente, a los valores de la sociedad estadounidense.

El camino a la redención y la búsqueda por uno mismo

Llegamos así hasta su más reciente película, Cry Macho, y el Clint Eastwood que encontramos aquí es un reflejo de toda su trayectoria. Como mencionamos antes, la producción trata de un vaquero antes exitoso, que ahora ha sido olvidado por el tiempo. Él acepta el trabajo de rescatar a Rafa (Eduardo Minett), un chico que se encuentra en México, y traerlo de vuelta a su padre.

Cry Macho
Eastwood y Eduardo Minett en Cry Macho (Imagen: Warner Bros. Pictures)

Algunos elementos remiten a momentos anteriores de su carrera, como el viaje en carro por México, presente en La mula (2018), o la dinámica entre el chico problemático y el viejo en Gran Torino (2008) –aunque aquí la figura más veterana es mucho menos amargada y prejuiciosa–. En los tres casos, el guion es de Nick Schenk, lo que justifica las semejanzas.

En Cry Macho, sin embargo, la historia se desenvuelve de una manera un poco distinta. Clint Eastwood, un director que siempre trabajó con los moldes de la narrativa clásica hollywoodense, de cierta manera renuncia a este formalismo narrativo y abandona el naturalismo del guion. Al principio, las cosas suceden porque así necesita que sea, sin mucha necesidad o justificación, causando un extrañamiento inicial.

Con el desenlace entendemos a dónde quería llegar la película. La trama no busca ser una aventura enfocada en el rescate, esto apenas es el telón de fondo. Aquí el director está interesado en explorar su personaje en un universo particular, que brilla con las pequeñas interacciones, con lo mundano y corriente. Es más un melodrama enfocado en las relaciones.

El protagonista vio su carrera marcada por un grave accidente y una gran pérdida, abandonado al ostracismo. En su viaje encuentra en lo cotidiano un nuevo propósito y un lugar para sí. Al lado de su compinche, puede visualizar un futuro, aunque aprecia que el chico siga su propio camino y tome sus propias decisiones.

Es una película sobre la introspección y la aceptación, una despedida al pasado y un guiño a lo que está por venir. Dicho eso, es extremadamente emblemática la elección que el personaje hace al final de su trayectoria.

Incluso si Clint Eastwood tiene aún más trabajos por realizar, una cosa es cierta: independientemente de lo que haga de aquí en adelante, Cry Macho funciona como una reflexión directa sobre su carrera y la cierra formalmente con una ponderación, así como humildad.

De aquí en adelante, los trabajos que sigan del director podrán ser entendidos como un epílogo.

Cry Macho ya está en salas de cine mexicanas. Para saber más de la película y consultar horarios de funciones, entra aquí.