persuasion-netflix-analisis-jane-austen

‘Persuasión’, de Netflix, transforma la obra de Jane Austen en una comedia con mucho cringe

Protagonizada por Dakota Johnson, la adaptación de ‘Persuasión’ de Jane Austen se estrenó el pasado 15 de julio.

Laura Ferrazzano

  |  
19 julio, 2022 9:43 AM
- Actualizado 21 julio, 2022 12:25 PM

Ni la mejor dirección de fotografía podía haber evitado esta tragedia. Persuasión, adaptación de la novela homónima de Jane Austen –referente de la literatura mundial–, llegó a Netflix el pasado 15 de julio y, a pesar de unas altas expectativas por el protagónico de Dakota Johnson (La hija oscura) en el rol de la heroína, Anne Elliot; el resultado final es una comedia tediosa y que provoca un doloroso cringe –palabra en inglés que se popularizó en internet para referirse a la pena ajena, para los más jóvenes–.

Comercialmente, existe una tendencia de transformar producciones de época en algo más moderno. Ya lo vimos con el gran éxito del propio gigante del streaming, Enola Holmes (2020) y, más específicamente, con la serie Bridgerton (2020).

Queda claro que el problema no está en actualizar una narrativa para acercarla más al público. El tema está en que esos cambios priven al producto final de perspicacia y genialidad, para resultar en una especie de dramedy millennial.

Persuasión, de Netflix
Dakota Johnson es la protagonista de Persuasión (Crédito: Netflix)

Persuasión es Fleabag, pero mal

Hay quien dirá que uno de los mayores problemas con esta adaptación de Persuasión es el constante (y, en este caso, embarazoso) rompimiento de la cuarta pared, recurso elegido por la directora Carrie Cracknell. La técnica, cuando es utilizada con maestría, resulta en guiones admirables como Fleabag o House of Cards. Sin embargo, usada sin ingenio, el pacto sagrado con el espectador se rompe automáticamente, y ya no hay vuelta atrás.

Publicidad

Aún cuando Dakota Johnson –de suficiente talento ya demostrado en grandes películas como Cha Cha Real Smooth y La hija oscura– hace lo posible con lo que le entrega el guión, la narrativa pierde la oportunidad de criticar a la aristocracia inglesa –el objetivo del libro de Austen– o, incluso, de utilizar el anacronismo (aparentemente inevitable) para arrojar luz sobre problemas contemporáneos.

Siguiendo (por lo menos) el esqueleto de la historia original, la película gira en torno a Anne Elliot, integrante de una familia petulante y en decadencia, que es disuadida de casarse con su amado Capitán Wentworth (Cosmo Jarvis), por el hecho de ser un hombre sin fortuna. Ocho años después, él vuelve a la ciudad con mucho dinero y títulos, y Anne, que nunca superó su amor, percibe que las convenciones sociales que la presionaron a dejarlo son, en realidad, tontas.

Persuasión
El Capitán Wentworth (Cosmo Jarvis) es el interés amoroso de la protagonista (Crédito: Netflix)

Con poco carisma, además de peinados y maquillajes más propios de Pinterest que de los años 1800, Persuasión comete todavía más errores. En su intento de dar un aire de diversidad a la película, que se ambienta (o debería estarlo) en plena sociedad estratificada, clasista y prejuiciosa de la Era Victoriana, retrata a actores blancos y negros en un nivel de igualdad, sin desarrollar una línea de acontecimientos históricos diferentes, como sí hace Bridgerton.

Por mucho que la iniciativa de los color-blind casting (castings ciegos al color, en traducción libre) representen avances genuinos en Hollywood, este es un debate más complejo. Esto porque, sin la debida cautela, algunas producciones creen que simplemente porque existe esa pluralidad en el elenco, deja de ser necesario profundizar en los personajes negros y en sus perspectivas narrativas.

En algunos casos, en el guión se eliminan discusiones adicionales sobre el racismo, además de permitir el borrado histórico importante de toda una cultura. Aún es necesaria mucha reflexión en el mundo audiovisual en este sentido.

Persuasión también cambia muchos matices del libro, pero la modificación más dolorosa es la escena de la carta de amor, que transforma uno de los momentos más románticos escritos por Jane Austen, en una situación carente de cualquier fuerza emocional.

“No puedo soportar más en silencio.

Debo hablar con usted

por cualquier medio a mi alcance.

Me desgarra usted el alma.

Estoy entre la agonía y la esperanza”.

Fragmento de la carta de Frederick Wentworth en el libro Persuasión (1816), de Jane Austen.

Habiendo citado algunos de los enormes deslices de la película, hay que decir que Persuasión de Netflix al menos intenta traer a la mesa algunas discusiones sobre el rol de la mujer. Sin embargo, a estas alturas, no hace falta comentar que la intención era mejor en papel, ya que en pantalla, la conclusión es superficial.

A final de cuentas, la película es sólo una relectura, confusa y con toques de “girl power”, de un clásico atemporal. Resulta imposible no recordar lo que ya nos ha sido entregado antes: la química inigualable de Keira Knightley y Matthew Macfadyen en Orgullo y prejuicio, de 2005; o incluso el guión muy bien logrado de Emma. (2020), con Anya Taylor-Joy, que si bien no le habla a todos los públicos, mantiene muy bien la esencia de las heroínas “austeanas”.

Contrario a los sentimientos de Wentworth, Persuasión no representa ninguna esperanza en lo que respecta a las adaptaciones de clásicos. Por el contrario, es sólo agonía.

A veces, es mejor dejar a Jane Austen en paz.

Persuasión ya está disponible en Netflix. Si quieres saber más sobre la película, ver el tráiler o encontrar el enlace directo para verla, entra a este enlace.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.

24 Laura Ferrazzano

Periodista cultural y entusiasta de las artes. Ha formado parte de la redacción de grandes sitios brasileños como R7 y Caras digital, además del portal internacional Her Campus. Actualmente es asistente de redacción en Filmelier.