space-jam

‘Space Jam: Una nueva era’ se burla de las “películas de algoritmo”, aunque es una de ellas

‘Space Jam: Una nueva era’ sigue al pie de la letra el manual de lo que se espera de la franquicia, con elementos de la producción industrial que define a las películas actuales.

Matheus Mans   |  
16 julio, 2021 11:13 AM
- Actualizado 15 diciembre, 2021 9:23 AM

Space Jam: Una nueva era llega a los cines mexicanos este 15 de julio, y sigue al pie de la letra el manual de lo que se espera para una secuela de la película de 1996. LeBron James toma el lugar de Michael Jordan, y no tenemos más a los aliens coloridos para desafiar a los Looney Tunes.

En la secuela, LeBron es absorbido, junto con su hijo Dom (Cedric Joe) en el interior de una inteligencia artificial (Don Cheadle). En ese momento, él es desafiado por la tecnología a un partido de basquetbol para salir del sistema con vida, y es ahí cuando surgen Bugs Bunny y compañía.

LeBron James y los Looney Tunes en 'Space Jam: Una nueva era'
LeBron James comparte la pantalla con los personajes clásicos de Looney Tunes (Imagen: Warner Bros.).

En el largometraje, de casi dos horas, personajes clásicos de los Tunes como Lucas, Lola, Porky, Taz, Silvestre y Speedy se van turnando en pantalla junto al astro del basquetbol. Es una estructura muy similar a la de la primera Space Jam, pero con una producción un tono más arriba y con más personajes.

Space Jam: una película de algoritmo

Publicidad

Sin embargo, a pesar de que la trama es muy divertida, hay un punto que llama la atención. Luego del inicio de Space Jam: Una nueva era, la inteligencia artificial interpretada por Cheadle hace su presentación al público. Ese es el momento para comprender de qué va el conflicto.

En un escenario digno de Matrix, el tal Al G. Rhythm se mete en una pantalla. Luego comienzan a aparecer imágenes de LeBron James. Bingo. La inteligencia artificial, que tiene a un simpático robot por ayudante, dice que la estrella del baloncesto es todo lo que Warner Bros. necesita como estudio.

Entonces, la computadora envía una recomendación a una ejecutiva de Warner –que, claro, es el estudio detrás de Space Jam: Una nueva era–. Las cosas se desarrollan en pantalla: los productores llaman al deportista para una reunión y le venden la idea del algoritmo como genial. Quieren a LeBron.

https://www.youtube.com/watch?v=6Z3cagyeoIw

La idea es poner a LeBron en tantas producciones de Warner como sea posible, explorando todas las propiedades. ¿LeBron en Harry Potter? Claro. También en Game of Thrones, Matrix y así sucesivamente. Y dejan algo claro: el deportista ni se tiene que esforzar. El algoritmo hará todo por él.

La deshumanización del cine

La gran broma es que, así, Space Jam: Una nueva era es, sin duda, una “película de algoritmo”. Ese término, que ha ganado prominencia en los últimos años, surge a partir de la explosión inmensurable de las redes sociales –finalmente, esta no es una producción creada por algoritmos, sino hecha para los algoritmos–.

El cine, cada vez más, tiene la mira puesta en las redes sociales, en el barullo que puede nacer de Facebook, Twitter e Instagram. Es un marketing “orgánico” que una película puede tener, economizando millones en gastos de publicidad que de otra forma tendría el estudio. Es la fuerza del boca en boca, hecho bien a la medida.

En la superficie, Space Jam: Una nueva era es divertida. Pero todo en ella está milimétricamente calculado. No necesariamente por una máquina, pero sí para las máquinas. Es una película que tiene lo necesario para hacer ruido en redes, con elementos que tendrán éxito entre las masas, sin contrariedades.

LeBron James y Tweety en 'Space Jam: Una nueva era'.
LeBron comparte escena con personajes como Tweety y Silvestre (Imagen. Warner Bros.).

Y sí, es una delicia ver a los personajes de Looney Tunes en pantalla, e igual se disfruta el viaje nostálgico al universo de Space Jam. Encima de todo, hay una infinidad de referencias a otras producciones de WarnerMedia: Gremlins, Rick y Morty, Hanna-Barbera y demás.

Pero no hay humanidad ahí. No hay originalidad ni creatividad en lo que narra, de manera burocrática, el director Malcom D. Lee (de los fracasos Viaje de chicas y Scary Movie 5). Todo parece parte de un rompecabezas pensado para generar impacto directo en redes sociales.

El único escape de Space Jam: Una nueva era se limita a los cinco minutos en los que Cheadle se burla de las propias “películas de algoritmo”. Incluso recuerda al live action de Dumbo, una película repleta de formalidades, aunque Tim Burton insertó en ella una crítica fuerte al imperio de Walt Disney.

Space Jam y el futuro del cine

Con todo lo anterior, podemos seguir dos líneas de pensamiento. Por un lado, hay diversión garantizada. Hay nostalgia, personajes clásicos, Looney Tunes animados en 3D. Pero por otro, está ese fantasma del “cine de algoritmo”. Esa tentación de hacer algo casi a la medida.

LeBron James en 'Space Jam: Una nueva era'
LeBron da el partido de su vida en Space Jam: Una nueva era (Imagen: Warner Bros.).

No hay problema, claro cuando eso viene de blockbusters aquí y allá, como Space Jam: Una nueva era: los niños se van a divertir y los padres recordarán a los personajes. ¿Pero cuál es el límite para la creación de ese entretenimiento cuadrado que no innova en nada?

Estamos entrando en un momento de la cultura, y específicamente del cine, en que el algoritmo está en todos lados. La inteligencia artificial servirá no sólo para el marketing, sino también para los estudios mismos. Al final, es el streaming lo que está marcando la pauta de la industria.

Corremos el riesgo de que los estudios comiencen a producir sus películas de manera tan milimétrica para que, por ejemplo, los usuarios de una plataforma de streaming permanezcan en ella ad eternum. Netflix ya está haciendo eso con algunas producciones, como la trilogía de La calle del terror, que mezcla la nostalgia con temas actualmente relevantes.

Así, queda la sugerencia: diviértete viendo Space Jam: Una nueva era. Vale la pena, a pesar de la actuación mediocre de LeBron. Sin embargo, no olvides reflexionar un poco sobre lo que está a la vuelta de la esquina. Es así como el cine independiente, por encima de todo, se volverá todavía más necesario.

Texto publicado originalmente en la versión brasileña de Filmelier News.