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En defensa de ‘Cazafantasmas’ de 2016

‘Ghostbusters: El legado’ tuvo una respuesta mucho más cálida por parte de los fans que ‘Cazafantasmas’ de 2016. Curiosamente, ambas tienen mucho en común.

Lalo Ortega   |  
22 noviembre, 2021 3:52 PM
- Actualizado 29 noviembre, 2021 10:20 AM

El estreno de Ghostbusters: El legado (Ghostbusters: Afterlife) marca el final de una larga espera que inició hace casi 32 años. Para cierto sector del público, esta es la legítima continuación de la franquicia que inició en 1984 y que quedó trunca con su secuela de 1989. Muchos preferirían obviar a Cazafantasmas de 2016, reboot dirigido por Paul Feig (Un pequeño favor).

Poco o nada sabrán del tema los neófitos que apenas llegan a la franquicia con El legado, una producción perfectamente diseñada para atraer a pequeños fans y, al mismo tiempo, despertar nostalgia en los más viejos.

Estos últimos, sin embargo, recordarán la ira colectiva que despertó la versión de 2016. El principal motivo: en vez de ser protagonizada por los queridos Peter Venkman (Bill Murray), Ray Stantz (Dan Aykroyd), Egon Spengler (Harold Ramis) y Winston Zeddemore (Ernie Hudson), la película presentaría a un elenco exclusivamente de mujeres liderado por Kristen Wiig, Melissa McCarthy, Kate McKinnon y Leslie Jones.

Incluso antes de su estreno, la producción fue objeto de un boicot digital por parte de los fans: el tráiler oficial fue bombardeado por reacciones negativas, en su momento convirtiéndose en el que más clics acumuló en “No me gusta” en la historia de YouTube. Algo similar sucedió más tarde con la página de la película en IMDb. El remake tuvo una buena acogida por parte de la crítica y no tuvo malos números en taquilla, aunque no fueron lo suficientemente buenos para compensar por sus gastos promocionales.

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Los planes para una posible secuela fueron cancelados, lo que a su vez abrió el camino para la realización de Ghostbusters: El legado. Valga la redundancia de su título en español, esta película ha sido construida y promovida sobre la continuación de un legado delante y detrás de cámaras: años después del fallecimiento de Harold Ramis, la trama sigue a los descendientes de Egon Spengler; el director, Jason Reitman, es hijo del director de las originales, Ivan Reitman.

Sin embargo, algo que resulta curioso es que El legado repite varios de los elementos por los que la versión de 2016 fue duramente criticada, incluso antes de estrenarse. Spoilers para ambas a continuación.

Cazafantasmas de 2016 y Ghostbusters: El legado son más similares de lo que parece

Algo que cabe destacar es que ambas películas son producto de un largo e inestable camino, lleno de varios arranques en falso, reinvenciones y cancelaciones de la franquicia, a lo largo de su prolongada pausa de varias décadas.

Después del regular desempeño de Los cazafantasmas 2 ante la crítica y el público, la tercera parte quedó en el limbo de los proyectos hollywoodenses en perpetuo desarrollo. Los eventuales intentos por revivirla fueron frustrados por contratiempos que iban desde la falta de presupuesto hasta la falta de interés del elenco original (particularmente de Murray, cuya carrera fue ganando renombre durante los 90).

Ramis, Aykroyd e Ivan Reitman, en rol de director, mantuvieron viva la franquicia con varios tratamientos de guión que, en algún punto, plantearon retirar a los protagonistas originales en ausencia de Murray, sustituyéndolos por Chris Farley, Ben Stiller y Chris Rock. La idea de dejar a los cazafantasmas clásicos en segundo plano era todo menos nueva.

Con la muerte de Ramis en 2014, Reitman decidió dejar la silla de director y cederla a alguien más, aunque manteniéndose como productor. El elegido para dirigir fue Feig, conocido por trabajar con Kristen Wiig y principalmente con Melissa McCarthy en comedias protagonizadas por mujeres, como Damas en guerra. El resto es la historia que ya conocemos.

'Cazafantasmas' de 2016
El elenco que despertó la ira colectiva y el berrinche de un presidente (Crédito: Sony Pictures)

Llegando a salas de cine, Cazafantasmas de 2016 fue generalmente bien recibida por la crítica especializada gracias al humor y actuaciones de su elenco principal –el elemento más rechazado por quienes descalificaron la película a priori–, aunque también fue señalada por su falta de originalidad.

Es un argumento válido: tanto la versión de 1984 y la de 2016 siguen a un grupo de comediantes consolidados interpretando a excéntricos científicos decididos a probar la existencia de lo paranormal, quienes acaban salvando a Nueva York de un Apocalipsis fantasmagórico y de un monstruo gigante. La única diferencia es que en una son hombres, y en otra son mujeres (y que en una, el monstruo es de malvavisco).

Incluso así, el reboot de 2016 consigue incluir algunos comentarios interesantes respecto a la original. Al invertir el género de los personajes, el papel de Annie Potts en la versión clásica recae aquí en Chris Hemsworth, quien hace una parodia descarada del estereotipo de recepcionista tonta. Excepto, claro, que aquí es hombre, hilarantemente inconsciente de por qué resultan inapropiadas sus ideas de diseño gráfico.

Dicho lo anterior, Ghostbusters: El legado no está exenta de los mismos errores. Ciertamente, enfocar la historia desde los ojos de los pequeños protagonistas es lo que le da su frescura, pues así logra revivir la sensación de asombro de un niño (y, de paso, la convierte en el producto ideal para vender a padres e hijos por igual).

Sin embargo, y si bien el resultado final es una película bastante disfrutable, no puede decirse que brille por su originalidad. Lo que la enriquece es el subtexto sobre el descubrimiento de los vínculos familiares (el arco del personaje de Carrie Coon, la hija abandonada de Egon Spengler, es el corazón dramático de la película).

El resto es una repetición de puntos argumentales reciclados de la original de 1984: los cazafantasmas van aprendiendo su trabajo sobre la marcha, al tiempo que descubren un inminente evento paranormal que amenaza a todo el mundo. Dos personajes se convierten en los perros infernales Zuul y Vinz Clortho, y el equipo eventualmente une fuerzas para detener a Gozer.

Ghostbusters: El legado es, esencialmente, lo que El despertar de la Fuerza fue para los fans de Star Wars: un pase de estafeta de la vieja generación a la nueva, siguiendo una historia similar.

Curiosamente, esta vez nadie parece haber hecho un alboroto por tener a una mujer como protagonista y líder de los cazafantasmas. No es nadie más que Phoebe Spengler, heredera de Egon, quien lleva la antorcha del joven equipo.

Lo que Cazafantasmas y Ghostbusters: El legado nos dicen del público y de la “secuelitis”

En 2020, el editor de The Daily Beast, Marlow Stern, tuvo una conversación con Paul Feig sobre su carrera cinematográfica, y el tema de Cazafantasmas de 2016 surgió inevitablemente. “Pareció servir como una clase de precursor para este horrendo panorama online de la era Trump, con fuerzas de la extrema derecha movilizándose para destruir tu película”, dijo Stern, recordando cómo el entonces presidente de los Estados Unidos hizo berrinche en contra de la película.

“Entiendo la idea de ser muy, muy fanático de las cosas que amas”, dijo Feig. “Soy un firme partidario de eso. Pero no creo en que las cosas sean tan intocables o tan canónicas como para que no haya espacio para una diferente versión que no borre la anterior. Si alguien quiere tomar algo amado y hacer otra, deberían poder hacerlo. Sólo estamos tratando de hacer la mejor cosa posible para entretener a un público, y la gente le asigna instintos más malévolos a algunas de esas cosas”.

En la misma charla, el entrevistador hizo alusión a que la representación femenina en Cazafantasmas de 2016 tuvo un impacto positivo en el imaginario colectivo: “fue muy lindo ver todas esas fotos de niñas disfrazadas de las cazafantasmas para Halloween”, dijo.

Mckenna Grace en 'Ghostbusters: El legado'
Al ser secuela de las originales, no parece importar que la protagonista de Ghostbusters: El legado sea una niña (Crédito: Sony Pictures)

Ni esta ni la versión de 2021 tienen la originalidad a su favor, y de hecho, ambas palidecen como productos de entretenimiento frente a la película original. Pero hasta cierto punto ambas (sobre todo la de 2016) por lo menos cuestionan cómo las mujeres han sido representadas en las grandes franquicias fílmicas, y por qué no pueden liderar una.

Claro que esto invita otra pregunta válida: ¿realmente vale la pena sólo repetir las mismas franquicias inventadas por y para hombres, pero poniendo a mujeres en el protagónico? La respuesta tendría que ser no, y no porque la representación no sea importante (lo es).

Reinventar las mismas propiedades una y otra vez sólo comprueba la indisposición de los grandes estudios hollywoodenses para realmente arriesgarse a contar nuevas historias innovadoras. Es el mismo problema en el corazón de la controversia sobre una posible “James Bond mujer”.

En su momento Daniel Craig, el más reciente 007, expuso su argumento: “la respuesta es muy sencilla. Simplemente debería haber mejores papeles para mujeres y actores de color. ¿Por qué una mujer debería interpretar a James Bond, cuando debería haber un papel tan bueno como James Bond, pero para una mujer?”.

A final de cuentas, sin embargo, si seguimos volviendo una y otra vez a las mismas historias, es porque como público no nos abrimos a nada más. Ponemos a un puñado de películas clásicas en un pedestal, y cada anuncio de remake, reboot o secuela es recibido por dedos aprehensivos que acusan un sacrilegio.

En el peor de los casos, Hollywood entrega alguna película mediocre que nadie recordará (¿alguien vio El vengador del futuro con Colin Firth?). En el mejor, nos encontramos con historias que traen poco de nuevo a la mesa, pero con una engañosa capa de nueva pintura.

Así que quizá sea buen momento para que, como público, empecemos a dejar ir algunas franquicias que no necesitan ser resucitadas, incluso si las cosas ya pintan bien para una secuela de Ghostbusters: El legado. Con suerte, si la película sucede, abrazará el futuro de la saga para una nueva generación, en vez de aferrarse al pasado.

Mientras eso sucede, podemos reivindicar a Cazafantasmas de 2016, reboot descalificado sólo por contar con un elenco distinto al original pese a que, al igual que todas las películas de la saga, sólo trata sobre un montón de personas con mochilas de protones persiguiendo fantasmas que babean.