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‘El sastre de la mafia’: un thriller con precisión de aguja y tijera

Protagonizada por Mark Rylance y Zoey Deutch, ‘El sastre de la mafia’ es un thriller de la vieja escuela muy bien ejecutado

Lalo Ortega   |  
1 septiembre, 2022 11:48 AM
- Actualizado 9 septiembre, 2022 12:38 PM

El sastre de la mafia (The Outfit) –en salas de cine mexicanas desde este 1 de septiembre– inicia con un monólogo. Vemos a nuestro protagonista, Leonard (Mark Rylance) confeccionando elegantes trajes, cortando y cosiendo con delicadeza mientras describe el elaborado proceso: un traje es de dos piezas, pero involucra cuatro tipos diferentes de tela, de los cuales se extraen al menos 38 cortes diferentes.

Son los meticulosos pensamientos de un hombre hechos palabra e imagen. Esa minuciosidad, como veremos más adelante, será una característica crucial de nuestro protagonista.

Pero ese diálogo también propone una forma de pensar el cine o, por lo menos, la forma en que está cuidadosamente ejecutada esta película: nosotros vemos el largometraje terminado, que está constituido por un puñado de secuencias, que a su vez están formadas por un sin fin de planos con sus encuadres y movimientos.

Graham Moore (guionista de El código enigma, por el que ganó el Oscar) dirige su largometraje debut como director con la misma precisión de la aguja y la tijera de su sastre titular: hasta el close up más breve está en el lugar correcto, cada corte está pensado, cada revelación es calculada.

Y debe ser así, porque prácticamente toda la trama se desarrolla en un solo ambiente controlado, con un elenco que puede contarse con los dedos de una mano. Situada en un frío invierno de Chicago en 1956, El sastre de la mafia comienza con Leonard trabajando calculadoramente en su taller. Sólo comparte el lugar con su joven recepcionista, Mable (Zoey Deutch), quien no tiene interés en aprender el oficio, pues desea irse de la ciudad.

El sastre de la mafia
Zoey Deutch interpreta a una recepcionista que podría no ser tan inocente (Crédito: Cine Caníbal)

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Como el título sugiere, Leonard tiene un vínculo más o menos involuntario con la mafia: la familia de Roy Boyle (Simon Russell Beale) usa su taller como punto de encuentro para intercambiar mensajes, y él lo tolera porque son sus mejores clientes. Esta tensa simbiosis entra en crisis durante una noche, cuando entran en su tienda un ensangrentado Ritchie Boyle (Dylan O’Brien), hijo de Roy, y su segundo al mando, Francis (Johnny Flynn, de Stardust).

Sin quererlo, Leonard está ahora implicado en una complicada conspiración que involucra a la mafia rival, al FBI, un posible soplón entre los Boyle, y a Mable en una relación sentimental con Ritchie.

Pero, como plantea Leonard en su monólogo, sólo se pueden deducir ciertas cosas de las personas por el traje que portan. Todo son apariencias: ni todas las lealtades están puestas donde deberían, ni todos los personajes tienen las intenciones que dicen. El sastre de la mafia, simplemente, cuida cómo y cuándo hacer esas revelaciones.

El sastre de la mafia es como los buenos trajes

La película de Moore es como los viejos thrillers hitchcockianos (en una línea similar a La soga), con esas notas de Agatha Christie que han tenido un resurgimiento con adaptaciones como Muerte en el Nilo, o bien, con Entre navajas y secretos.

O más que un resurgimiento, parece ser una demostración de que, en el cine, los thrillers de gánsteres bien contados son como un buen traje: modesto, nada escandaloso, pero elegante y agradable de mirar, características atemporales que evitarán que pase de moda.

Lo cual no significa que sea perfecto. Algunas de las revelaciones son demasiado convenientes, mientras que ciertas mentiras, aunque podrían ser difíciles de creer, funcionan.

Crítica de 'El sastre de la mafia'
Rylance, como su personaje, es un verdadero maestro (Crédito: Cine Caníbal)

Pero en un panorama cinematográfico que suele dar espacio en salas únicamente a megaproducciones con infinidad de locaciones espectaculares, siempre se agradecen las propuestas que apuestan por una historia bien contada, con actuaciones de primer nivel (Rylance en particular entrega otro trabajo maravilloso). Todo eso, incluso si no es impecable.

Pero bien lo dice Leonard también. “Si no aspiras a la perfección, no puedes hacer nada grandioso. Y, sin embargo, la verdadera perfección es imposible”.

El sastre de la mafia no es perfecta, pero sí es grandiosa. Sólo queda esperar que Graham Moore siga aspirando a la perfección.

El sastre de la mafia ya está en salas de cine. Si quieres saber más sobre la película, ver el tráiler o comprar boletos, entra a este enlace.