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Festival de Toronto revela las consecuencias de la pandemia en el cine

La mayor parte de las películas en el Festival de Toronto cuentan con un elenco reducido y pocas locaciones, sin nunca tocar el tema de la pandemia en sus historias.

Matheus Mans   |  
15 septiembre, 2021 11:28 AM
- Actualizado 16 septiembre, 2021 5:42 PM

El cine no es algo que pueda suceder de la noche a la mañana. Se necesita tiempo para que un estudio o productora elija un proyecto, lo ponga en pie, seleccione al elenco, director, locaciones, hacer la postproducción y distribución. Tal proceso requiere paciencia, y el Festival de Toronto 2021 es uno de los primeros en mostrar los efectos reales de la pandemia en las filmaciones.

Son más de 100 títulos en exhibición y, estando ya a la mitad del festival, se nota un patrón: las películas tienen elencos reducidos, sin las ráfagas de grandes nombres, con poquísimas locaciones. La COVID–19, a final de cuentas, cambió los paradigmas hasta del cine hollywoodense. No es viable hacer centenas de tomas para una sola escena de una sola película.

Culpable
Culpable, con Jake Gyllenhaal, es una película con pocos actores y escenarios limitados (Imagen: Netflix)

Uno de los ejemplos que más destaca es el de Culpable, suspenso con Jake Gyllenhaal que llegará a Netflix el 1 de octubre. Remake de la gran película danesa El culpable, el largometraje es una estampa de la pandemia: Gyllenhaal aparece prácticamente solo en escena, apenas interactuando con actores al otro lado de una línea telefónica.

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Él interpreta a un policía de servicio telefónico en el 911, donde es contactado por una mujer que dice haber sido secuestrada por su marido. A partir de ahí, al estilo de Llamada de emergencia, seguimos la desesperación del policía por intentar solucionar el caso sin poder dejar su estación de trabajo.

La familia reunida, la casa como escenario

A pesar de que Culpable es el caso más emblemático del Festival de Toronto hasta ahora, hay otra constante: las casas. Son varias las películas que, casi sin querer, desarrollan sus tramas en torno al hogar. Es, finalmente, la solución más sencilla (y barata) para quien quiera filmar durante la pandemia: un ambiente con todo controlado, sin lugar a aglomeraciones.

Montana Story
Escena de Montana Story, con Haley Lu Richardson y Owen Teague (Imagen: TIFF)

Montana Story, por ejemplo, se sitúa durante la pandemia del ya-no-tan-nuevo coronavirus. Dirigida y escrita por Scott McGehee y David Siegel (¿Qué hacemos con Maisie?), la trama sigue a dos hermanos (Haley Lu Richardson y Owen Teague) que deben lidiar con la inminente muerte de su padre, postrado luego de sufrir un ataque vascular cerebral.

A partir de ahí, casi toda la interacción sucede en la casa del patriarca, donde esos dos hermanos, hace tiempo separados, se reencuentran. Claro que hay escenas en exteriores, pero casi no hay contacto con otras personas. La película, así, transcurre por un camino más intimista, enfocando nuestra atención casi exclusivamente en las emociones de los hermanos.

All my Puny Sorrows, de hecho, conversa mucho con Montana Story: también habla de hermanos, también tiene discusiones sobre asuntos del pasado, y también fue filmada en la pandemia. La diferencia es que esta película, inspirada en un bestseller, no habla sobre luto, sino sobre salud mental. Una de las hermanas se quiere matar. La otra quiere ayudarla a cualquier costo.

Aparte de una escena de reunión familiar, casi todas las secuencias son con tres o cuatro actores como máximo –las dos hermanas, de vez en cuando la madre, y a veces la tía–. Además de eso, hay escenarios bien delimitados, como el hospital y la casa familiar, pero poco más. Y tampoco había cómo hacerlo de otra forma: All my Puny Sorrows inició su rodaje en diciembre de 2020.

Creatividad en el Festival de Toronto

A pesar de lo bien resueltas que están las producciones norteamericanas –canadienses o estadounidenses–, dos películas extranjeras merecen mención por la inventiva de sus historias, valiéndose de elencos reducidos y falta de escenarios para desarrollar el guion. Una es la excepcional Silent Land, lo mejor del Festival de Toronto hasta ahora.

'Silent Land', seleccionada en el Festival de Toronto
El vacío de los escenarios en Silent Land contribuye a su atmósfera tensa (Imagen: TIFF)

La producción checa cuenta la historia de una pareja polaca que se va a pasar un tiempo en una posada de Italia. A pesar de que hay una que otra escena con la población local, casi todo se desarrolla alrededor de la pareja, un chico árabe que limpia la piscina, el dueño de la posada y un instructor de buceo. Y esto funciona a favor de la historia, que genera buen suspenso.

En determinado momento, la sensación de que los dos están solos en la posada genera el clima necesario para el progreso de la historia hacia la tensión dentro de ese escenario paradisiaco, con toques de Bergman y de Michelangelo Antonioni. Un debut contundente de la cineasta Agnieszka Woszczynska en el largometraje.

Y también está la danesa As in Heaven, sobre una chica de una aldea del siglo XIX, que quiere volar hacia nuevos horizontes y escapar de la soledad y monotonía del lugar –cosa que, con la limitante de actores y espacio, es más evidente–. Por eso es desesperanzador cuando la salud de la madre falla, y el destino de la protagonista se vuelve incierto

Y eso sin hablar de La hija, suspenso español que se desarrolla totalmente en casa de un hombre que da asilo a una huérfana embarazada; o de Inexorable, un thriller erótico francés que habla sobre la relación de un hombre con una extraña que llega ala vida de su familia. Son películas más chicas y de calidad más dudosa, pero que siguen el mismo patrón.

¿Y después del Festival de Toronto?

Conforme estas películas llegan a la pantalla, con espacios reducidos y elencos pequeños, da para pensar: ¿será que esa reducción es algo que llegó al cine para quedarse por un tiempo? Hoy estamos acostumbrados a producciones megalómanas, con cientos de participantes, locaciones por todo el mundo, la producción derrochando todo.

'All my Puny Sorrows', del Festival de Toronto
All my Puny Sorrows se filmó en diciembre de 2020, cuando la pandemia era una realidad en todo el mundo (Imagen: TIFF)

Llegan a dar escalofríos al pensar en algunas de esas historias si tuvieran tantos personajes y tanto esfuerzo de producción. Antoine Fuqua habría perdido toda la esencia de la historia de El culpable. Silent Land no tendría la tensión que tiene. Montana Story no sería tan intimista y personal, al igual que All my Puny Sorrows y As in Heaven.

Tal vez sea hora de que Hollywood, y el cine de otras partes del mundo, se percaten de que se puede hacer mucho con poco. Claro: las producciones de Disney, Marvel y las grandes franquicias no cambiarán. Difícilmente tendremos una película de hora y media con Doctor Strange conversando en una sala con Spider-Man. Pero hay un aprendizaje en que hay belleza en lo poco.

Valoramos más la historia, los sentimientos, las actuaciones. Hay público para ello, y Culpable tiene todo para ser un éxito absoluto en Netflix. Y puede tener una calidad por encima de la media, como Silent Land demostró viniendo de una cineasta debutante. Es necesario usar la creatividad. Pero si eso realmente durará dentro de Hollywood, es algo para otra charla.

Publicado originalmente en la versión brasileña de Filmelier News.

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