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Quería que me gustaras más, ‘Lecciones para canallas’

Protagonizada por Danae Reynaud, Joaquín Cosío y Diana Bovio, ‘Lecciones para canallas’ compensa un guión deficiente con sus actuaciones

Lalo Ortega   |  
2 septiembre, 2022 11:20 AM
- Actualizado 5 septiembre, 2022 2:33 PM

Por factores demasiado complejos y diversos para analizar aquí, pareciera que el cine mexicano comercial está estrictamente limitado –por acción y omisión– a las comedias románticas: según CANACINE, más de la mitad de las 20 películas mexicanas más taquilleras de la historia pertenecen a dicho género. Por ello, es fácil sentir interés cuando surge una propuesta como Lecciones para canallas, que poco tiene que ver con las repetitivas desventuras amorosas de Omar Chaparro o Mauricio Ochmann (a veces, en combo).

En esta película de Gustavo Moheno (Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero) hay amor de tipos muy distintos al romántico. La trama sigue a Jenny (Danae Reynaud, de #LadyRancho), una joven que tiene un prometedor futuro universitario… hasta que su madre (Karina Gidi en una breve aparición) muere repentinamente. Lo único que le queda es el dinero que heredó de ella, y una pista sobre el padre que la abandonó cuando era niña.

Este resulta ser un carismático malandro que no podía ser interpretado por otro que Joaquín Cosío (Matando Cabos 2). Conocido como Barry “el Sucio” por los amigos, el hombre y su guapa y joven novia, Marisela (Diana Bovio, Hasta que la boda nos separe), se dedican a estafas de poca monta en cantinas, restaurantes y centros comerciales, para después apostar en los caballos y salir de una millonaria deuda.

Lecciones para canallas
Hija fresa y padre malandro, al fin reunidos (Crédito: Cinépolis Distribución)

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Finalmente reunida con su padre, la hija descubre un mundo totalmente nuevo, ajeno a sus promesas de preparación profesional para eventualmente convertirse en abogada. La lógica sugeriría que no tiene nada que hacer ahí, pero la joven acaba probando suerte en el “oficio” de su papá. Este, a su vez, debe lidiar con matones enviados a saldar las cuentas y pensar en una solución para salir del apuro.

Desde aquí, puede preverse el rumbo de Lecciones para canallas, incluso sin que los diálogos del propio Barry lo anuncien desde el inicio (“no hay que sentir pena por los ‘clientes’”, le explica a Jenny con la cínica risa de Cosío).

En resumen, estamos ante una historia sobre una chica que debe decidir si su lugar está o no con su padre, y sobre un padre que debe decidir entre la hija que no conocía y sus intereses. No hay motivaciones complejas más allá de eso, así que la historia se mantiene interesante entre las pequeñas estafas que el trío realiza aquí y allá.

Dicho de otra forma: el guión da espacio para situaciones de humor o audacia en las que los actores pueden lucirse, y esos son los momentos en los que la película brilla. Cosío en particular, como siempre, arranca carcajadas casi por estar en pantalla. Sus coestrellas también logran destacarse, incluso si el guión no les da mucho más que estereotipos con qué trabajar.

Lecciones para canallas
Entre la comedia de Lecciones para canallas hay una búsqueda por la familia (Crédito: Cinépolis Distribución)

Y esa es la gran falla de Lecciones para canallas. Luego de la gran estafa que el trío decide llevar a cabo en Puerto Vallarta en el acto climático de la película, la historia simplemente… termina. Repentinamente tenemos una conclusión que, pecando de sentimentalismo, acaba contradiciendo la progresión de uno de sus protagonistas.

Y es una pena, porque el recorrido hasta ese punto logra ser disfrutable, en buena medida gracias al trabajo de sus actores y una cumplidora fotografía.

Da gusto ver al cine nacional intentar otras cosas. Pero para llevar al cine mexicano en otras direcciones, hace falta una mejor ejecución desde el papel.

Lecciones para canallas ya está en salas de cine mexicanas. Para saber más sobre la película, ver el tráiler o comprar boletos, entra aquí.