matrix-resurrecciones-analisis

‘Matrix Resurrecciones’: la historia de amor metalingüística de Lana Wachowski

La nueva película juega con el concepto de la Matrix y da continuidad al “final de la saga” que mostró ‘Matrix Revoluciones’.

24 diciembre, 2021 10:00 AM
- Actualizado 11 enero, 2022 12:36 PM

Matrix llegó a las salas de cine en 1999 y fue revolucionaria. No existe otra palabra para describir el impacto de la película, pues incluso hoy parece algo actual cuando la vemos. El mundo no estaba preparado para la mente brillante de las hermanas Wachowski, Lilly y Lana.

Muchos años después, tenemos el estreno de Matrix Resurrecciones (The Matrix Resurrections), dando continuidad a la saga que, en teoría, había concluido con Matrix Revoluciones –una de las entregas más débiles de la franquicia, aunque logra cerrar la historia de manera consistente y satisfactoria–.

Las directoras, literalmente, revolucionaron lo que la gente entendía por ciencia ficción en los años 90. El simbolismo del arquetipo de héroe se mezcla con el imaginario, así como el amor y la voluntad por desafiar al sistema. Y, detrás de las alegorías, el elegido es sólo un mensajero, pues quienes resuelven todo son las personas marginadas –las llamadas minorías que, la verdad, sabemos que de minoría no tienen nada–.

Keanu Reeves en 'Matrix Resurrecciones'
Keanu Reeves en Matrix Resurrecciones (Crédito: Warner Bros.)

Dos décadas después regresamos a la Matrix con una sola Wachowski en la dirección, Lana. La cineasta presenta una historia dentro de una historia, trabajando un metalenguaje e induciendo la risa en el público: algo nuevo para los fans de la franquicia. Uno de los diálogos en la película es sobre cómo Warner Bros. haría la secuela con o sin el involucramiento de los creadores de la obra.

Publicidad

La osadía que nos encantó en 1999 está presente aquí, de cierta forma, aunque de forma superficial al no ser desarrollada. Si antes el objetivo de Neo (Keanu Reeves) era la revolución, ahora es el amor y sólo eso. Y está bien que maduremos y cambiemos nuestras decisiones, pero eso no está en línea con el rumbo que tenía la historia..

Tal vez uno de los mayores problemas en continuar la saga, es que la fórmula que cambió la historia del cine en su momento, ya fue tan reproducida en otras producciones que llega a ser difícil innovar. Matrix Resurrecciones se vuelve un producto genérico dentro de su propio universo.

Las escenas de acción son increíbles, pero no surten el mismo impacto, dado que ya estamos saturados de películas del género. Que lo diga el propio Keanu Reeves,pues también protagoniza una franquicia tan exitosa que se volvió referente: John Wick.

Neo y Trinity, Matrix Resurrecciones
Neo (Reeves) y Trinity (Carrie-Anne Moss) en Matrix Resurrecciones (Crédito: Warner Bros.)

La película se hubiera sostenido mejor si, desde el comienzo, se presentase como una historia de amor y mantuviese su brillante construcción metalingüística. Aunque de cierta forma, es divertido ver a Keanu Reeves como una versión 2.0 de Neo, y a Carrie-Anne Moss de vuelta como Trinity.

Las nuevas adiciones al elenco también son buenas. Neil Patrick harris y Jonathan Groff dejan al espectador con ganas de más, al igual que Jessica Henwick como Bugs y Yahya Abdul-Mateen II como el mejorado Morpheus.

Lana Wachowski nos trae de vuelta a su mundo y, dentro de ello, hace cuestionamientos sobre el mismo y muestra que nada es perfecto. ¿No es eso una síntesis de lo que es ser humano? Matrix Resurrecciones es básicamente una historia de amor… ¿a la ciencia ficción? ¿Al cine? ¿A Trinity y Neo? Posiblemente la respuesta sea la última, pero en el fondo, queremos creer que va más allá de eso.

Por más que sea imposible no comparar a esta película con sus predecesoras, lo que hizo falta fue muy poco, tal vez un propósito. La motivación de los personajes no logra ser contundente o suficiente para sustentar una trama que un día fue tan revolucionaria.

Y sin embargo, es muy probable que Matrix Resurrecciones consiga una secuela. El fanservice hace efecto y, ciertamente, va a gustar a mucha gente. Pero no todos somos iguales, así que también hay bastante espacio para el rechazo.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.