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‘Nate: Mejor tarde que nunca’: el primer protagonista adolescente gay de Disney+

Luego de un mes polémico para Disney debido a una nueva legislación de Florida, la plataforma de streaming de la compañía estrena ‘Nate: Mejor tarde que nunca’, con un bello mensaje de amor y aceptación.

4 abril, 2022 11:39 AM
- Actualizado 8 abril, 2022 3:31 PM

Es probable que, en semanas recientes, hayas visto en la prensa una noticia sobre la llamada “Don’t Say Gay Bill” (Ley “No digas gay”, en traducción literal), sancionada en el Estado de Florida en la última semana. Una polémica que acabó involucrando a The Walt Disney Company, principalmente a la figura de su CEO, Bob Chapek, y que provocó acalorados posicionamientos de empleados en las diversas divisiones del grupo. En medio de todo esto, Disney+ estrenó Nate: Mejor tarde que nunca (Better Nate Than Ever) este 1 de abril.

¿Cómo se relacionan ambos asuntos? Pues el protagonista de la película, Nate Parker (interpretado por Rueby Wood), es gay. Tiene 13 años y está en secundaria.

Better Nate Than Ever
Nate: Mejor tarde que nunca cuenta una historia azucarada de amor, aceptación y vocación (Crédito: Disney)

Antes, un poco de contexto sobre la ley: la legislación, ya en vigor y llamada oficialmente “Parental Rights in Education” (Derechos parentales en la educación) prohíbe a las escuelas públicas (a las que asiste la mayoría de la población) fomentar la discusión sobre la orientación sexual o la identidad de género en las aulas, entre los niveles de jardín de niños y el tercer grado de primaria. Además, permite que padres y profesores procesen a cualquier escuela que no siga dicha determinación.

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La ley dividió a la población del estado. Entre los defensores, se alega que la determinación preservaría un grupo de edad en la que los asuntos del tipo no deberían ser discutidos, y que no estigmatizaría a la comunidad LGBTQIA+, sino que combatiría la pedofilia.

Los opositores alegan que la ley no sólo va en contra de la Primera Enmienda de la Constitución (que garantiza la libertad de expresión), sino que también favorece un sistema de discriminación en el que ya ocurre mucho bullying en contra de los miembros de esa comunidad. En su visión, la identidad de una persona no debería ser un asunto politizado, mucho menos con niños pequeños y vulnerables.

Sin embargo, el principal punto de la ley es que su texto es vago, lo que podría derivar en una verdadera “cacería de brujas” en las aulas, con impactos de proporciones desconocidas.

En medio de todo eso, Disney transformó el tema en una pesadilla de relaciones públicas: la compañía, que es la más grande empleadora de Florida y que financia campañas de políticos que tanto apoyan como se oponen a la ley, fue presionada a posicionarse.

Nate: Mejor tarde que nunca
Para Nate y para todos los jóvenes, la casa y la escuela son los principales núcleos de convivencia, y cambiar esa dinámica puede provocar un gran impacto (Crédito:Disney)

Mientras que el expresidente de la compañía, Bob Iger, promovía una posición política activa en esa clase de temas (como, por ejemplo,un caso sobre los derechos individuales en Georgia), el actual CEO, Bob Chapek, firmó un memorando interno a comienzos de marzo, marcando una posición de neutralidad, pero aún defendiendo a la comunidad LGBTQIA+: “Considero que la mejor forma en nuestra compañía para traer cambios duraderos, es por medio del contenido inspirador que producimos, de la cultura acogedora y de las diversas organizaciones comunitarias que apoyamos”, dijo Chapek.

La declaración cayó como una bomba, internamente: en la visión de gran parte de los trabajadores de Disney era deber de la empresa cabildear contra la legislación de forma más contundente. Esto pues, a pesar del discurso de Chapek, personajes LGBTQIA+ estarían siendo eliminados de producciones por decisiones que no son creativas. Fue sólo 25 días después, ante mucha presión interna, que Disney finalmente divulgó una nota oficial contra la ley.

El tema, claro, va para largo, y todavía hay mucho que discutir sobre la evolución de la educación y sobre cómo lidiar en comunidad con temas tan controvertidos. Sin embargo, volviendo a Nate: Mejor tarde que nunca, es la propia Disney (por medio de sus empleados) que presenta una visión dulce, tal vez inocente, de cómo lidiar con la cuestión.

El personaje titular es un chico de 13 años de Pittsburgh, cuyo gran sueño de la vida es ser estrella de musicales. Desde Wicked hasta Amor sin barreras, Nate Parker domina cada nota y cada escena. La vida, sin embargo, no es tan fácil: hay bullying en la escuela, no logra conseguir los papeles que quiere, y siente que su hermano no lo respeta por lo que es. No obstante, hay mucho amor en esa familia, y el chico sabe lidiar con esas cuestiones incluso con cierta madurez y perseverancia.

Nate: Mejor tarde que nunca
El protagonista de Nate: Mejor tarde que nunca no tiene miedo de quien es y de lo que quiere ser, pero busca comprensión de quienes ama (Crédito: Disney)

Con ayuda de su amiga Libby (Aria Brooks), Nate huye a Nueva York para probar suerte en la adaptación de Lilo & Stitch en Broadway. Allá, entre que se vuelve viral en TikTok y se topa con una tía distanciada que quería ser actriz (interpretada por Lisa Kudrow, de Friends), el chico se mete en una aventura para hacer la audición que podría cambiar su vida.

El guión va, poco a poco, presentándonos la sexualidad de Nate. Él ya tiene 13 años, y la historia respeta eso de forma singular. No se trata de un despertar sexual en el sentido estricto del término, pero sí se trata de quién es y cómo se identifica. No es sobre besar a otro chico, sino de revelarle a su mejor amiga (que tiene, como dicen, un crush con él) que la ama como una hermana. Se trata, también, sobre que el hermano mayor acepte a Nate como él es.

Y es cierto, Nate: Mejor tarde que nunca presenta la aventura de un chico un poco más grande que aquellos que serían afectados por la ley Don’t Say Gay. Sin embargo, también revela que la acogida, cariño y aceptación tienen un impacto mucho mayor en los niños que un régimen cerrado, de reglas impuestas y de miedo a ser procesado. No se trata de adoctrinamiento, sino de dar espacio para que las personas sean quienes son o quienes quieren ser, puesto que son seres humanos.

La historia, inclusive, nos recuerda a la película Jake –con la diferencia de que el protagonista de ésta, es más joven y sí sería afectado por la legislación–. Vale la pena ver ambas películas en conjunto antes de tener conceptos establecidos sobre el debate.

Lisa Kudrow, de Friends, es la tía que todos quisieran tener en Nate: Mejor tarde que nunca (Crédito: Disney)
Lisa Kudrow, de Friends, es la tía que todos quisieran tener en Nate: Mejor tarde que nunca (Crédito: Disney)

A final de cuentas, todo es político. La ley de Florida, en la práctica, es sólo un trampolín para un político que quiere crecer en el escenario nacional de los Estados Unidos para, quién sabe, ser candidato presidencial más adelante. El posicionamiento de Disney, en realidad, no es más que para calmar a sus empleados mientras mantiene una base política que apruebe las leyes que realmente le importan a la compañía de Mickey Mouse, como aquellas que involucran a sus parques en la región de Orlando.

Ninguno de los dos lados realmente está preocupado por la salud mental (y física) de los niños.

Sin embargo, por más que el memorando de Chapek haya sido puro postureo y no sea siempre la realidad, es muy bueno ver a películas como Nate: Mejor tarde que nunca tomando forma como una historia conmovedora para toda la familia.

Quizá Disney+ y Walt Disney Pictures, incluso sin mucho apoyo de sus superiores, consigan fomentar el debate en los hogares para la creación de un mundo un poco mejor y más inclusivo.

Porque, a final de cuentas, necesitamos menos miedo y más amor. Y de eso, Nate: Mejor tarde que nunca tiene de sobra.

Quieres saber más sobre Nate: Mejor tarde que nunca, ver el tráiler y encontrar el enlace directo para verla en Disney+? Entra aquí.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.