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‘Rubia’ es la misógina exhumación de Marilyn Monroe

Dirigida por Andrew Dominik, ‘Rubia’ es poco más que un producto que se autocomplace en explotar el mito de su protagonista

Lalo Ortega   |  
29 septiembre, 2022 2:15 PM
- Actualizado 6 octubre, 2022 1:26 PM

Es muy probable que la mayoría de nosotros hayamos tenido nuestro primer contacto con Marilyn Monroe fuera de sus películas. Muchos la habremos conocido por medio de las infinitas referencias a ella en el cine, por parodias o imitaciones, o por esa maldición del arte pop con la que Andy Warhol condenó el rostro de la actriz a ser replicado hasta el hartazgo en camisetas, tazas u otros productos, desprovisto de su significado o identidad. Rubia (Blonde), que llegó a Netflix este 28 de septiembre, es uno de esos productos.

Porque, tristemente, la actriz, su nombre y rostro han sido de los más mitologizados del siglo XX, para acabar convirtiéndose en algo atrapado en el limbo entre el martirio y la mercancía. Su historia, desde su difícil infancia hasta sus trágicos últimos años; ha sido retomada y revisada una y otra vez por incontables testimonios, películas, series y libros. Existe una industria alrededor de Marilyn Monroe, fundada en el nombre de encontrar “la verdad” sobre quién fue y qué vivió Norma Jeane Baker, la mujer consumida por el icono.

En esa búsqueda, algunos han optado por la ficción biográfica, como la novelista Joyce Carol Oates, quien escribió Blonde, el libro en el que se basa esta película. Ella decía que veía a su novela como su “Moby Dick, la poderosa imagen galvanizante sobre la que puede construirse una épica, con una miríada de niveles de sentido y significado”.

Rubia
Rubia se basa en la novela de ficción biográfica escrita por Joyce Carol Oates (Crédito: Netflix)

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Para el libro, Oates se documentó en hechos y escritos de la propia actriz. “Quería escribir sobre cómo deja de ser Norma Jeane y entra en esta dimensión de ser Marilyn Monroe, donde pierde su yo privado”, explica en entrevista con AnOther. “Puedes ser muy famoso pero muy solitario y no tener una vida doméstica”.

Cabe la pregunta de por qué escribir algo así, y si la ficción no acaba por tergiversar la verdad de quién fue esa persona. Blonde jamás aspiró a ser un recuento fidedigno de la vida de Monroe. Es una novela que enreda diversas voces y perspectivas, a veces contradictorias.

¿Para qué? La intención del libro de Oates no sólo era sumergirse en las duras verdades del culto a las celebridades, sino cuestionar ese aspecto de nuestra cultura. “Ser una celebridad es como una pesadilla que la mayoría de las personas no deben soportar”, apunta Oates.

Una obra de arte ha de provocarnos, incomodarnos, hacernos reflexionar. Pero, ¿es posible cuestionar sin explotar? Ha corrido tinta sobre la tragedia de Norma Jeane desde que se convirtió en obsesión del ojo público como Marilyn Monroe, y durante décadas después de su muerte en 1962. Podríamos preguntarnos si hacía falta que, en el 2000, Joyce Carol Oates se sentara a escribir una ficción biográfica de 700 páginas sobre la actriz convertida en mito para devenir en mercancía.

Y luego está Rubia, la película

Dirigida por el australiano Andrew Dominik (This Much I Know to be True), Rubia es una obra que se desarrolla entre el drama biográfico y el terror psicológico, aunque hay momentos en los que incluso coquetea con el body horror.

Como adaptación de la página a la pantalla, la película de Dominik es cinematográficamente correcta cuando no es ambiciosa. El cineasta australiano consigue un estado total de inmersión en el estado mental de su protagonista (interpretada por Ana de Armas, tan magistral como valiente en el papel).

Ana de Armas en Rubia
Marilyn Monroe vive de nuevo en la piel de Ana de Armas (Crédito: Netflix)

La de Norma Jeane es la historia de una mujer sometida: por una madre que quiso matarla, por ejecutivos que abusaron de ella, por un estudio que la explotó, por amantes que la violentaron y, finalmente, por una figura pública, la de Marilyn Monroe, que acabó por consumirla dentro y fuera de la pantalla de cine.

Una existencia como de montaña rusa, algo que Rubia expresa con imágenes que cambian tan bruscamente entre el dulce onirismo de la infancia y del romance, al terror más opresor de las miradas cosificantes. El rodaje de la famosísima escena del vestido blanco en La comezón del séptimo año, es recreado aquí por Dominik como un escalofriante desfile de lascivas miradas masculinas.

Es un logro paradójico, pues si de algo no logra desprenderse Dominik es, precisamente, de la mirada masculina. Incluso recordando que estamos ante un trabajo de ficción biográfica, cabe cuestionar cómo (y hasta dónde) es posible representar el constante sufrimiento de una mujer violentada (y todavía así, afirma Joyce Carol Oates que “las verdaderas cosas que le pasaron a Marilyn Monroe son mucho peores que cualquier cosa en la película”).

Es una afirmación osada, considerando que Rubia representa episodios de violación, abuso doméstico y abortos forzados con una falta de sensibilidad cuya intención parece ser más explotar el morbo por el sufrimiento de su protagonista, que generar un mínimo de empatía por ella.

Ana de Armas como Marilyn Monroe en Rubia
Andrew Dominik recrea momentos como este en clave de terror (Crédito: Netflix)

Si la intención de Oates con la novela era reflexionar sobre el culto a la celebridad y el precio de la fama, Dominik consigue, con su adaptación a la pantalla, dotar ese cuestionamiento de un carácter perturbadoramente dantesco. ¿Pero qué tanto es demasiado? Algunos dibujarían la línea en cuanto aparecen los fetos no nacidos de Marilyn, cuestionándola por haber elegido su carrera sobre la maternidad. Esta no es una afirmación sarcástica: en verdad es algo que sucede en Rubia.

Más que de la empatía, Dominik parece partir de un deseo de explotar y juzgar más cercano a la denigración. Resulta revelador que el director hable de Los caballeros las prefieren rubias como “prostitución romantizada”, como dijo a la revista Sight and Sound.

“Un símbolo sexual se convierte en una cosa. Odio ser una cosa”, dijo Marilyn Monroe en su última entrevista, en 1962.

“He leído todo lo que hay para leer sobre Marilyn Monroe. He conocido a personas que la conocieron. He realizado una enorme investigación. Pero al final, se trata del libro, y adaptar el libro es realmente adaptar los sentimientos que me provocó”, explicó Dominik a Sight and Sound. “Veo la película, en cierto modo, como la visión de Joyce sobre Marilyn, lo que en realidad también es Joyce”.

Y concluye: “Así que creo que la película es sobre el significado de Marilyn Monroe. O sobre un significado. Ella era símbolo de algo. Era la Afrodita del siglo XX, la diosa estadounidense del amor. Y se mató. ¿Qué significa eso?”.

Rubia ya está disponible en Netflix, para saber más de la película, ver el tráiler o encontrar el enlace directo para verla, entra aquí.