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‘Sin tiempo para morir’: la emotiva despedida que Daniel Craig merece

Y más que eso: en tiempos de odio, principalmente en redes sociales, ‘Sin tiempo para morir’ trae la máxima representación de un James Bond que ama.

1 octubre, 2021 9:50 AM
- Actualizado 5 octubre, 2021 12:33 PM

Después de un año y medio de retraso a causa de la pandemia de COVID–19, Sin tiempo para morir (No Time to Die) finalmente llega a salas de cine mexicanas. Si la espera ha sido anticlimática para los fans de James Bond, al menos ha valido la pena. Más que ninguna otra cosa, la nueva película es una merecida despedida (y homenaje) para Daniel Craig, el rostro del personaje para toda una generación.

Ya confirmada como la última película del actor en la franquicia de Eon Productions y MGM, Sin tiempo para morir es la conclusión del que, sin duda alguna, ha sido el episodio más audaz de una serie fílmica que ya cuenta con 25 largometrajes en casi 60 años de historia.

Daniel Craig y Ana de Armas en 'Sin tiempo para morir'
James Bond (Daniel Craig) y Paloma (Ana de Armas), quien es uno de los puntos más destacados de Sin tiempo para morir (Imagen: MGM/ Universal Pictures)

“Audaz” por un motivo sencillo. Históricamente, las películas del 007 siempre han coqueteado con la fantasía. En su fase clásica, las transiciones entre las etapas de Sean Connery, George Lazenby y Roger Moore con el personaje fueron tratadas como una única continuidad, sin importar realmente de quién era el rostro en pantalla, aunque, por supuesto, las tramas tuvieran el registro de cada época en particular.

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Cuando Timothy Dalton llegó a la franquicia, a mediados de los 80, vino el primer gran cambio: era un Bond rejuvenecido, aunque no se trataba exactamente de un reboot. Cuando Pierce Brosnan asumió el papel del agente secreto en la década siguiente, sonaba como una continuación de las historias de Dalton.

Todo eso cambió en 2006, cuando los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, responsables por la saga fílmica, finalmente consiguieron los derechos para adaptar Casino Royale (primer libro del personaje escrito por Ian Fleming), y abrazaron esa posibilidad de la mejor manera posible. Entonces promovieron un claro reinicio de la franquicia, con el público conociendo a un Bond con su licencia para matar recién otorgada.

A partir de eso, incluso antes de que los vastos universos compartidos se volvieran tendencia en Hollywood, las películas de este nuevo Bond, por primera vez, tenían una continuidad bastante clara. Quizá faltó una mejor planeación –hechos como la huelga de guionistas de 2007 o la quiebra de MGM en 2009, entre otras cosas, claramente afectaron–, pero se construyó una historia con un comienzo y una mitad.

Lashana Lynch y Daniel Craig en 'Sin tiempo para morir'
Lashana Lynch interpreta a Nomi, la nueva 007 de la MI6 (Imagen: MGM/ Universal Pictures)

Esa misma audacia se vio también a la hora de escoger un nuevo protagonista. Aunque Daniel Craig había hecho algunas películas de acción y suspenso, como Lara Croft: Tomb Raider, también tenía entre sus créditos producciones como Sylvia, El intruso y Regresiones de un hombre muerto. Si, por un lado, podía cargar con las escenas de acción física y el lado seductor del personaje, por el otro podía brindar más profundidad al lado sentimental del agente secreto.

Y así sucedió. Al final de Casino Royale, cuando el Bond de Craig es traicionado por su amada Vesper Lynd y dice “está hecho, la perra está muerta” (una frase presente en el libro de Fleming), existe una dualidad en el hombre que quiere mantenerse frío en relación a su trabajo, pero que por dentro tiene el corazón despedazado.

Con todo eso, el cine del siglo XXI obtuvo su propia versión de este personaje icónico, con los anhelos del público y con la forma de las películas actuales.

El turno de Sin tiempo para morir

Llegamos así a la película que se estrena ahora en cines. En vez de seguir con la historia de Bond como si no fuera a suceder nada, con Craig pasando la estafeta al próximo actor (como sucedió entre Dalton y Brosnan, o entre Connery y Moore), Sin tiempo para morir se empeña en cerrar todo el arco narrativo iniciado con Casino Royale.

Se trata de una muestra de respeto a Craig: el actor entregó todo y más al personaje que siempre estará vinculado a su imagen, así que nada más justo que él pueda cerrar el asunto como comenzó.

Daniel Craig y Christoph Waltz en 'Sin tiempo para morir'
Hubiera sido interesante ver más encuentros entre Bond y el Blofeld de Christoph Waltz (Imagen: MGM/ Universal Pictures)

Por eso mismo, ciertos puntos de la trama en la nueva película pasaron a segundo plano. Rami Malek (Bohemian Rhapsody), en el rol del villano Lyutsifer Safin, podría haber sido más explorado. Impulsado por su búsqueda de venganza contra la organización Spectre y con un plan para liberar al mundo de las personas malas (en su visión enferma), podría haber sido uno de esos antagonistas que nos hacen dudar de nuestra moral, aunque eso no sucede.

También están las acciones de M (Ralph Fiennes), líder de la MI6, que son rápidamente encuadradas como inmorales, pero abordadas de manera tan apresurada que una (interesante) discusión sobre los matices grises de los actos de los gobiernos, se olvida por completo. Hay otros agujeros aquí y allá en el guion, si nos ponemos exigentes, incluso con largometrajes de dos horas y 43 minutos de duración.

También hubiera sido interesante ver otra película en este universo con más conflictos contra Spectre y el icónico villano Ernst Stavro Blofeld (una vez más interpretado por Christoph Waltz). ¿O quizá dos largometrajes más? Porque hasta la intervención de Phoebe Waller-Bridge (Fleabag) como guionista resultó en algunos diálogos realmente buenos para el agente secreto.

Tristemente, así es la vida. A los 53 años y agotado por el desgaste de interpretar al 007, Daniel Craig quiere (y necesita) retirarse. Por ello, la trama de la nueva película no es sobre ninguno de esos puntos señalados en párrafos anteriores, sino que se toma su tiempo para cerrar el ciclo, atar cabos sueltos, y emocionar al público con un subtexto sobre legado y amor.

Daniel Craig y Léa Seydoux en 'Sin tiempo para morir'
Este Bond ama, y Madeleine Swann (Léa Seydoux) pasa a la historia como el mayor amor del personaje (Imagen: MGM/ Universal Pictures)

Sí, porque James Bond ama. Ya había amado en el pasado, lo sabemos, pero la encarnación del personaje que se despide en Sin tiempo para morir, ama mucho más. Él ama a la M de Judi Dench, casi como una segunda madre. Ama a Vesper Lynd quien, como descubrimos después, se sacrifica por él. Ama a Felix Leiter (Jeffrey Wright), el verdadero hermano que nunca tuvo. Ama a Madeleine Swann (Léa Seydoux), con quien finalmente –¡en 25 películas!– tuvo momentos de felicidad un poco más duradera. Y ama incluso más que todo eso, pero no revelaremos las sorpresas.

En un mundo donde el odio se esparce todos los días, donde la gente común aprovecha los espacios de comentarios de las redes sociales para ventilar sus prejuicios y resentimientos, el cine nos presenta a un James Bond que actúa por amor, no simplemente por un sentido del deber o por la adrenalina de la acción.

Finalmente, podemos quedarnos sin tiempo para morir, pero nunca debemos dejar de tener tiempo para amar.

Publicado originalmente en la versión brasileña de Filmelier News.