Elijah Wood y Luke Kirby en Ted Bundy La confesión final

Cómo ‘Ted Bundy: La confesión final’ desmitificó al psicópata estadounidense

El actor Luke Kirby y la directora Amber Sealey hablan en una entrevista exclusiva sobre el proceso de hacer una película sobre Ted Bundy sin romantizarlo.

Matheus Mans   |  
13 junio, 2022 12:15 PM
- Actualizado 22 junio, 2022 11:51 AM

Ted Bundy no es sólo un psicópata. Se ha convertido en un boogeyman (El coco) y en una leyenda del mal. Al fin y al cabo, al margen de la cantidad de muertes que siguió a su existencia, el estadounidense desprendía encanto, belleza y simpatía. Hoy, más que ningún otro psicópata, se ha convertido en objeto de libros, series, documentales y más de cinco películas de ficción. Sin embargo, ninguna película ha puesto al psicópata en el lugar que le corresponde como Ted Bundy: La confesión final, que se estrena esta semana en streaming.

Dirigido por Amber Sealey (How to Cheat), el largometraje no muestra los actos violentos de Bundy (Luke Kirby). Al contrario: el psicópata está en su momento más vulnerable, en la cárcel y a punto de ser ejecutado por su sentencia de muerte. Es entonces cuando llega el agente Bill Hagmaier (Elijah Wood), quien tiene dos misiones: primero, pedir la ayuda de Bundy para entender los crímenes que están ocurriendo en Estados Unidos y, después, intentar que confiese.

Luke Kirby en Ted Bundy La confesión final de Apple TV
Luke Kirby es el actor encargado de dar vida al psicópata en Ted Bundy: La confesión final (Crédito: Disclosure/Synapse)

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Y es precisamente en este momento de la historia donde comienza Ted Bundy: La confesión final. Así, a diferencia de lo visto en Ted Bundy: Durmiendo con el asesino, que sitúa al criminal como una especie de galán irresistible, el largometraje de Amber Sealey lo humaniza. Y al humanizar a Bundy, queda más clara su línea de pensamiento, el odio que arrastra y la manipulación. Kirby se despoja de la vanidad y reduce el brillo. La preocupación, aquí, no es deificar al asesino.

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Esto, curiosamente, nació paulatinamente en el largometraje. Amber fue llamada por su agente para hacer la película y entonces empezó a convencer a Luke para que se embarcara en el proyecto. “Tras leer el guion, me reuní con Amber en un parque de Los Ángeles. Tuvimos una reunión fantástica. Fue una larga y rara conversación en la que hablé de todas mis preocupaciones”, cuenta Luke Kirby a Filmelier. “Un día después, EE.UU. impuso la cuarentena debido al covid-19”.

Con eso, todo quedó parado, estático, sin perspectivas. Hasta que empezaron a adaptar el guion a las necesidades que surgían debido al distanciamiento social por covid. Ted Bundy: La confesión final se ha convertido cada vez más en un show de entrevistas. Por otro lado, Luke Kirby seguía con sus preocupaciones, pero preparándose para convertirse en Bundy en la pantalla. “Hicimos el trabajo de investigación necesario. Eso fue desafiante y me revolvió el estómago”.

Desmitificando a Ted Bundy

Pronto, llegó el momento de filmar. Amber dice que le preocupaba, precisamente, no romantizar ni endiosar a este personaje. “Me preocupaba eso. No lo vi como un personaje romántico, sino como un patético e inseguro incel”, dice la cineasta. “Elegí a Luke para la película porque es un gran actor. Y luego me di cuenta de que Luke era más encantador. Me preocupaba por Luke. Es encantador, guapo. Le pedí que bajara un poco el tono [risas]”.

Según ella, uno de los puntos principales para llegar a la no romantización de Bundy fue también comprender quién era el personaje y desmitificarlo. “No veo a Bundy como este genio. Por supuesto que estaba por encima del promedio en inteligencia, sabía mucho sobre crímenes y cómo cometerlos. Pero creo que su principal característica fue la inseguridad, la necesidad, la desesperación por ser respetado”, dice la directora. “Preferí centrarme en eso, ya que todo estaba allí, en las conversaciones reales”.

Esa fue, pues, la diferencia que encontró Amber frente al mar de contenidos que lo rodean. “¿Creo que hay demasiadas películas sobre Ted Bundy por ahí? Sí. ¿Hice una más? Sí. Soy culpable, pero eso es lo que es”, dice.

En la ola del “true crime”

Todo este movimiento, por cierto, no sale de la nada. Hablar de crímenes reales ha cobrado fuerza en los últimos años, ya que las series documentales han gozado de protagonismo en las plataformas de streaming, como fue el caso de Tiger King, Don’t Fuck With Cats y la serie documental sobre Bundy, Conversaciones con asesinos: Las cintas de Ted Bundy, que utiliza, precisamente, las cintas de las conversaciones de los agentes policiacos (incluido Hagmaier) con el psicópata estadounidense.

Sin embargo, Ted Bundy: La confesión final es casi un crimen posterior a la verdad. Una negación de estas producciones. Mientras ponen en evidencia al criminal, la película pone la lógica de la investigación, la mente y humaniza todo. A pesar de la resistencia inicial de Luke Kirby de participar en el largometraje, es interesante notar cómo la película se ha convertido, así, en una continuación de todo lo que piensa el actor, incluidas las exitosas producciones y el llamado “true crime”.

“Esto me da mucho miedo”, dice el actor, del movimiento “true crime”. “Creo que hay algo en la gente que disfruta estar en peligro, preguntándose quién está detrás de ese crimen, cosas así. No tengo idea de cómo esto puede ser tan exitoso. No es lo que consumo, pero [este movimiento] es fascinante”.

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