Aunque Partir un Jour sea una apertura tibia para Cannes 2025, el debut de Amélie Bonnin propone un giro interesante al subvertir los clichés de los musicales y las comedias románticas. Con canciones francesas icónicas interpretadas de forma íntima y una protagonista alejada de los estereotipos glamurosos, la película ofrece un encanto modesto para quienes disfrutan de historias sencillas con un toque de nostalgia musical.
Con películas como Joven y bella o Por la gracia de Dios, el director francés François Ozon ha demostrado tanto su versatilidad para abordar toda clase de géneros, como para hacer preguntas incómodas y transgresoras en cada uno de ellos. Con Ese crimen es mío (Mon Crime, también conocida como Mi crimen), el cineasta ahora aborda la comedia screwball. Situada en los años 30, la trama sigue a una joven aspirante a actriz (Nadia Tereszkiewicz, Babysitter), quien se vuelve sospechosa de haber asesinado a un influyente productor de cine. Aunque es absuelta del caso, el juicio la dispara al estrellato y ella decide aprovecharlo, pero pronto sale a la luz una verdad más compleja y alocada. Con un elenco completado por Isabelle Huppert, Rebecca Marder, André Dussollier y Fabrice Luchini, esta película francesa no sólo es divertida: también es un comentario sobre cómo, ante la posibilidad de conseguir fama y dinero, absolutamente todo puede ser sacrificado en el altar de la conveniencia.
La esposa del presidente (Bernadette) es una comedia inspirada en hechos, protagonizada por la icónica Catherine Deneuve (Belle de Jour), que narra el ascenso político de Bernadette Chirac, quien comienza su trayectoria como primera dama, esposa sumisa de Jacques Chirac (interpretado por Michel Vuillermoz), presidente de Francia entre 1995 y 2007. Cansada de ser ignorada por su esposo en cuestiones políticas y humillada por sus amoríos, Bernadette decide reinventarse, asumir el control de su vida y de su propio poder. La película simplifica algunos acontecimientos, que fluyen en pantalla como un sumario de clase de historia. También puede ser algo tibia en la presentación de un feminismo que rompe con los valores conservadores de la derecha política francesa. Sin embargo, el resultado logra ser divertido gracias al gran tacto de Deneuve para la comedia.
Un ciego, un depresivo suicida y una enferma terminal salen en busca del hijo que esta última abandonó cuando era adolescente. Parece el inicio de un chiste muy ácido, pero esa es, tal cual, la premisa de la divertida 'Adiós, idiotas', una de esas comedias en las que el absurdo siempre va en aumento, aunque expone verdades profundas en el proceso.




