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‘Black Adam’ es un tedioso recorrido por los clichés de DC en el cine

Al no saber si quiere ser seria o divertida, ‘Black Adam’ se vuelve confusa, olvidable y visualmente tediosa

20 octubre, 2022 6:04 PM
- Actualizado 27 octubre, 2022 9:30 AM

De Hércules a Superman, la forma en que son contados los viajes de los grandes héroes poco ha cambiado en el discurrir de la historia humana. Con algunos retoques aquí y allá, todos estos relatos básicamente siguen el llamado “Monomito”, el famoso “Viaje del héroe”. Es por ello que, muchas veces, hay una sensación de déjà vu cada vez que nos encontramos con un relato del género –y, cuando ese patrón se rompe, podemos tener algo genuinamente sorprendente o un completo desastre–.

Curiosamente, Black Adam –película basada en el personaje homónimo de los cómics, estrenada  en cines de México este 20 de octubre– falla miserablemente en conseguir alguna de las dos reacciones y, al pretenciosamente intentar presentar su versión del Monomito, acaba volviéndose extremadamente derivativa y llena de clichés, recordando por momentos a lo peor de Zack Snyder (director de Batman vs Superman).

Tampoco podemos decir que Warner Bros. Pictures, DC Films o la estrella de la producción, Dwayne “The Rock” Johnson, no se esforzaran. La película estuvo durante años en gestación, con el actor prácticamente aferrándose al proyecto para crearse una franquicia superheroica que protagonizar y generar los enormes ingresos en taquilla que requiere su carrera.

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La apuesta tenía sentido: mientras que Warner Bros. arriesga poco con las propiedades de DC Comics (con excepciones puntuales), Marvel Studios ha hecho despegar a personajes como Ant-Man y los Guardianes de la Galaxia. Black Adam tenía el potencial para ser algo diferente en la esquina del estudio de Bugs Bunny.

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Black Adam es la gran apuesta de “The Rock” para iniciar su franquicia de superhéroes en el cine (Crédito: Warner Bros.)

Eso comienza por la propia trayectoria del personaje en las historietas. Creado en 1945 como un villano para el héroe Capitán Marvel (más reciente conocido con el nombre de Shazam) por la editorial Fawcett Comics, Black Adam fue redescubierto y revitalizado en los 2000, cuando ya era una propiedad de DC.

En la visión de los guionistas Geoff Johns y David Goyer, Teth-Adam fue el héroe del ficticio país del norte de África, Kahndaq, quien después de ver a su familia asesinada y corrompido por el poder, asume el trono de su tierra natal. Acaba siendo derrotado por el mago que le dio sus poderes, llamado Shazam, y queda preso durante milenios hasta ser liberado en nuestra era.

En el presente, los guionistas establecen a Black Adam no como un villano, sino como un antihéroe con un sentido de justicia extremadamente militarista, que lo aproxima más a corrientes nacionalistas de extrema derecha, pero dentro de un contexto de empoderamiento africano contra las grandes fuerzas del post neocolonialismo.

Se trata, pues, de un personaje complejo, que es colocado frente a frente con la Sociedad de la Justicia de América –el más tradicional equipo de superhéroes de DC, que representa la visión idealizada de la verdad y la justicia, incluso habiendo luchado en la Segunda Guerra Mundial–.

Por todo ello, este es un héroe que claramente rompe con el Viaje del héroe. Y no sólo eso: anticipó mucha de la movilización política que ocurriría a partir de la década de 2010, introduciendo historias y presentando discusiones que, hoy, son extremadamente actuales.

Pero puedes ignorar todo eso y entrar al cine. Estamos ante una versión hollywoodense de Black Adam, a fin de cuentas.

Entra La Roca

Los guionistas Adam Sztykiel, Rory Haines y Sohrab Noshirvani, junto con el director Jaume Collet-Serra (de La huérfana) intentan mezclar esta versión de los 2000 con una encarnación más reciente de los cómics. Así, colocan a Teth-Adam como el esclavo que asciende a condición de héroe por el poder de Shazam y otros magos, alzándose contra la opresión del rey de Kahndaq, y queda preso durante milenios después de la batalla.

Es liberado por Adrianna Tomaz (Sarah Shahi), que se rebela contra el dominio de la Intergang, una organización extranjera que domina el país casi como una milicia paramilitar. El objetivo de los villanos es recuperar una corona de los tiempos de Adam, que podría darles un enorme poder.

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La Sociedad de la Justicia, que podría ser un triunfo de la película, es mal utilizada y tiene una función genérica en el guión (Crédito: Warner Bros.)

En medio de ese caos, el héroe titular pasa a matar a cualquier enemigo sin pensarlo dos veces, mientras intenta entender cuál es su lugar en el siglo XXI. Eso se complica cuando Amanda Waller (Viola Davis, repitiendo su rol de El Escuadrón Suicida) envía ni más ni menos que a la Sociedad de la Justicia al país africano para detenerlo. Así, el equipo es usado como una herramienta para criticar el imperialismo a conveniencia de los Estados Unidos (porque, después de todo, ni Waller ni nadie se había preocupado por la opresión de Intergang).

Es aquí donde el guión se pierde de golpe. Sin saber a dónde dirigir su mirada crítica, acaba teniendo una visión miope del imperialismo (del que, hay que decirlo, Hollywood forma parte) y no consigue hacernos reflexionar sobre las acciones del protagonista. Entra en un sitio peligroso, incluso, en el que la historia puede causar más ruido en la cabeza del público que cualquier otra cosa.

Nada de todo eso es peor que el hecho de que la gran revelación de la película, que marca la transición del segundo al tercer acto de la trama, ya había sido anticipada por los tráilers. Un spoiler cortesía del departamento de marketing de Warner.

¿Y todo eso realmente importa?

Seamos sinceros: hay una enorme diferencia entre los problemas que ve un crítico de cine en la película, frente a los que ve el público o incluso los fans.

Pero sucede que, en el caso de Black Adam, son errores que acaban interfiriendo directamente con lo que busca el espectador: diversión. Con un guión y un protagonista complejos para el poco tiempo de desarrollo, la película no sabe si quiere ser seria o graciosa. Se pierde entre innumerables flashbacks y narraciones en off, con personajes que no logran conectar con el público. Y cuando se aburre de sí misma, corre a lanzar la mayor cantidad posible de escenas de combate, sin mucha conexión entre sí. Acaba siendo una experiencia tediosa.

Y peor aún: al proponer problemas complejos y presentar soluciones simplistas, el último acto sólo da una enorme pena ajena.

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Ni la presencia de Pierce Brosnan como Doctor Fate logra salvar a Black Adam (Crédito: Warner Bros.)

En medio de todo eso, La Roca no emociona. Sabemos que Johnson no tiene gran profundidad interpretativa. Sin embargo, al representar a un personaje lleno de matices como Black Adam, es importante destacar cada etapa en la transformación del héroe en una historia de redención. La estrella, por lo menos, continúa haciendo lo que sabe hacer mejor: repartir trancazos. 

La parte final de la película es eso a lo que ya estamos acostumbrados: una pantalla que se vuelve un festón de animación por computadora, carente de lógica o de belleza estética y una cámara lenta que el propio Zack Snyder envidiaría (lo cual no es un elogio, hay que señalar). Sin embargo, los efectos especiales son correctos y las luchas, aunque podrían tener mejor coreografía, funcionan.

A estas alturas, la falta de rumbo y consistencia de Warner Bros. con las películas de DC es notoria. Ahora, si hay producciones como Linterna Verde o Batman vs Superman que han permanecido en la memoria por provocar un auténtico dolor de ojos en el público (por no decir odio), Black Adam ni eso conseguirá.

Es probable que Black Adam, tanto la película como el personaje, queden relegados al limbo de la Roca de la Eternidad. Una pena.

Black Adam ya está en salas de cine de México. Para saber más de la película, ver el tráiler y comprar boletos, entra aquí.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.