Crítica: 'La decisión de partir' mezcla romance e investigación policial en una trama inusitada

‘La decisión de partir’ mezcla romance e investigación policial en una trama inusitada

‘La decisión de partir’ rescata elementos del cine de Hollywood, como el film noir y Hitchcock, pero no deja de ser Park Chan-wook en su esencia

Matheus Mans   |  
12 enero, 2023 4:15 PM
- Actualizado 20 enero, 2023 9:16 AM

Cuando nos sentamos en la butaca del cine para ver una película de Park Chan-wook, nunca sabemos lo que nos vamos a encontrar. Todo es posible: los giros de tuerca repletos de violencia de Oldboy, el erotismo de The Handmaiden, la extrañeza de Stoker: lazos perversos. Sin embargo, con La decisión de partir –que llega a salas de cine mexicanas este 12 de enero–, el surcoreano muestra su habilidad para jugar con el cine. Aquí, hay una mezcla inesperada de dos géneros.

Por un lado, es una película policiaca. La trama sigue a un detective eficiente y meticuloso que investiga un posible asesinato en un remoto pueblito de montaña. Existen todos los elementos básicos y esenciales de un thriller de investigación: los problemas personales del detective, que lleva una vida marital sin mucha emoción; el colega que parece salido de una revista antigua de cine policiaco; un crimen estimulante y, claro, la viuda sospechosa.

La decisión de partir
Jan Hae-joon y Song Seo-rae: un romance prohibido, pero cargado de deseo (Crédito: Diamond Films)

Es ella, sin embargo, quien lleva al detective Jang Hae-joon (Park Hae-il) al otro hemisferio de la narrativa. Song Seo-rae (Tang Wei) es una mujer que cautiva. Sufre por la muerte inesperada de su marido, pero también da señales de que su partida podría ser un alivio. A partir de ahí, es interesante dejarse llevar por el guión de Park Chan-wook, escrito junto a Chung Seo-kyung (The Handmaiden), que anda como las víboras: sigiloso y sinuoso.

¿Una película policíaca con tintes románticos? ¿O un romance con toques policiacos?

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Es interesante notar cómo La decisión de partir juega, en todo momento, con la acepción de su género. Si la película fuese puesta frente a un espejo, ¿cómo se percibiría a sí misma? ¿Como una película policíaca con todos románticos? ¿Una romántica con tintes policiacos? ¿Ninguna de las dos? Park Chan-wook juega todo el tiempo con la comprensión del espectador, que nunca sabe a ciencia cierta lo que está sucediendo o lo que está viendo. Los estilos de historia se mezclan, al parecer sin encontrar salida.

Obviamente, eso no es fruto de un error de dirección como sucede con tantas otras películas. Por el contrario: Chan-wook abraza elementos de esos géneros y juega con ellos sin temor alguno. Cuando sucede el primer quiebre en la narrativa, exactamente a la mitad de La decisión de partir, queda la sensación de que el cineasta seguirá un camino simple –puede, incluso, que abrazando el drama–. Pero no es eso lo que sucede.

En su segunda mitad, La decisión de partir engrandece todo lo que estaba sucediendo hasta ese punto. El romance es más intenso, la confusión de los personajes los abruma. Jang Hae-joon actúa como el espectador, intentando descifrar la narrativa: confuso, andando de un lado para otro, intentando comprender si está manipulando o siendo manipulado. Hasta recuerda un poco a El hilo fantasma, cuando comienzan a surgir señales de una dependencia tóxica.

Mientras tanto, muy sutilmente, La decisión de partir también mantiene la tensión sexual en una carga casi nula. El cineasta surcoreano no quiere crear aquí un thriller erótico como The Handmaiden y, por ello, abraza un lado asexual plano. Quiere enfocarse en los sentimientos, las emociones, la confusión mental. Todo se agrava. Es como si Park Chan-wook tomase todas sus referencias, desde el film noir a las femme fatales, y lo tomase como camino y no sólo como inspiración.

La decisión de partir, ¿la mejor película de Park Chan-wook?

Me arriesgo a decir que esta película es todo lo que podríamos esperar de la dirección del surcoreano –no por nada, obtuvo el premio a Mejor dirección en el Festival de Cannes–. Es maduro, consciente de sus decisiones creativas e intempestivo, a pesar de su delicadeza. Park Chan-wook a veces parece abrazar exageradamente el cine comercial, que entró en su vida desde la polémica Stoker: lazos perversos. Pero no tardar en alejarse de eso con La decisión de partir, que incluso lo cuestiona.

El final trágico, sin algún atisbo de belleza o incluso de alivio, muestra que el director continúa siendo consciente de sus actos. Abraza el noir, a Hitchcock, a as femme fatales, hasta la comedia dramática, incluso. Y, a final de cuentas, demuestra que nada de eso basta para opacar a la tragedia. La frecuente búsqueda por la ausencia de sentimientos no es posible. Cuando la asepsia es exagerada, es mejor asegurarse: al final, algo explota y deja todo más sucio.

La decisión de partir tiene algunos problemas, como su duración exagerada, reiteraciones y algunos personajes de sobra –el colega policía, por ejemplo, no tiene razón de ser–. Pero todo bien: el cineasta, aparentemente incómodo con algunos caminos del cine, muestra que la tragedia no tiene escapatoria. El sentimiento está siempre ahí. Puedes intentar esconderte, sofocarla con configuraciones de géneros y tramas singulares. Sin embargo, la fuerza de las buenas historias siempre saldrá adelante.

¿Dónde ver La decisión de partir?

La decisión de partir llega este 12 de enero a salas de cine de México. Para comprar boletos, entra aquí.

Esta es la sinopsis oficial de la película:

“Un detective eficaz y meticuloso investiga un posible asesinato en una remota localidad en medio de las montañas. Allí empieza a desarrollar una relación amorosa con la viuda de la víctima, que es su principal sospechosa”.