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Nicolas Cage: la estrella que creó su propio género en el cine

El actor no se contenta con proyectos banales. Nicolas Cage se ha arrojado de cabeza a películas tan malas como inesperadas.

Matheus Mans   |  
17 diciembre, 2021 11:00 AM
- Actualizado 3 mayo, 2022 9:23 AM

“Esa película es tan… Nicolas Cage”. No hay otra manera, excepto esa, de describir lo que la estrella estadounidense hace en el cine. Él no adopta proyectos obvios o que caen en el lugar común. Generalmente, el actor se sumerge en historias inusuales, repletas de momentos inesperados, que no encajan necesariamente en un género. Él le entra a todo y ha dicho, más de una vez, que realmente cree que sus proyectos son buenos y diferenciados.

Un buen ejemplo de ese cine “cageiano” es Ghostland: Tierra sin ley (Prisoners of the Ghostland), que llega a plataformas de streaming en México esta semana. Con pinceladas del cine oriental, el largometraje cuenta la historia de un ladrón de bancos (Cage), quien es sacado de la cárcel para salir en busca de la nieta de un rico jefe militar. Corriendo contrarreloj, él tiene cinco días para encontrar a la chica y conseguir su redención, en un delirio visual y narrativo.

Nicolas Cage en 'Ghostland: Tierra sin ley'
Cage protagoniza Ghostland: Tierra sin ley, estreno de plataformas de streaming (Crédito: Synapse)

Y antes de llegar a Ghostland: tierra de nadie, Nicolas Cage ha pasado por mucho. Tuvo una infancia difícil, sufrió la presión de tener familiares famosos y reconocidos en Hollywood, enfrentó inestabilidades personales, hizo blockbusters, películas independientes y tuvo varios fracasos. Y hasta hoy, Cage no quiere rendirse. Sin embargo, por más que sea complejo, Nicolas Cage tiene sentido cuando vemos su formación y su pasado.

Nicolas Kim Coppola

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Cage nació como Nicolas Kim Coppola, hijo del profesor universitario August Coppola y de la coreógrafa Joy Vogelsang. Con cuatro hermanos, tuvo una infancia y adolescencia difíciles, pues sus padres se separaron cuando Cage tenía cinco años, quedándose a vivir con August. Sin embargo, no dejó de atestiguar las sucesivas crisis depresivas de la madre, que tenía trastorno bipolar y pasó mucho tiempo en el hospital para recibir terapia de choques.

A los 12 años, se inspiró en su tío: ni más ni menos que Francis Ford Coppola, quien para la época, ya había dirigido El Padrino, La conversación y El Padrino Parte II. Tres años después, a los 15, Cage mostró que tenía el talento de la familia, al obtener su primer papel en la película para televisión The Best of Times. Su segundo papel, en Aquel excitante curso (Fast Times at Ridgemont High), fue una experiencia traumática para él.

Casi todas sus escenas fueron eliminadas del corte final de la película. En ese momento, Nic toma dos decisiones: primera, trabajar como vendedor de palomitas en el Fairfax Theater, pues creía que esa era la única carrera relacionada con el cine que podía seguir. Segunda, abandonó para siempre el apellido Coppola e, inspirado por el personaje de cómics Luke Cage, se volvió Nicolas Cage.

Carrera meteórica

A pesar de este comienzo complicado, Cage se volvió un actor querido en el cine independiente, con comedias románticas como La chica del valle (Valley Girl), comedias dramáticas como Adiós a la inocencia o Peggy Sue, su pasado la espera (de su tío, Francis Ford Coppola), dramas bélicos (Alas de libertad), biopics (Raza de campeones), además de roles de reparto en grandes películas como Cotton Club y La ley de la calle (Rumble Fish), con Matt Dillon y Mickey Rourke.

Nicolas Cage en 'La chica del valle'
Cage en La chica del valle, uno de sus primeros papeles protagónicos (Crédito: Atlantic Releasing)

Era una pequeña muestra de esa pequeña complejidad de Nicolas Cage. Y eso se consolidó de golpe entre 1987 y 1990. En ese breve periodo de tiempo, el actor estadounidense fue parte del elenco de grandes películas, dirigido por grandes cineastas y compartiendo escena con grandes estrellas. En Educando a Arizona, de Joel y Ethan Coen, es arrojado a situaciones absurdas, mientras que compartió cuadro en Hechizo de Luna con la superestrella Cher.

Salvaje de corazón, con Laura Dern y dirigida por David Lynch, trajo finalmente la extrañeza de Cage, con una historia de dos amantes que deben huir de asesinos profesionales.

Fue ahí que vino la inestabilidad en la carrera de Cage, que llegaría para quedarse como una constante en su vida. Hasta 1995 sólo tuvo películas pequeñas, como si Nic no hubiera hecho todo lo que hizo entre 1987 y 1990. Fueron producciones como el extraño drama Deseo salvaje (Zandalee), cuestionables comedias como Luna de miel para tres (Honeymoon in Vegas), el thriller Caída mortal y, claro, la bizarra El guardaespaldas y la primera dama.

Pero lo dicho, las cosas en la vida y carrera de Nicolas Cage no son previsibles. En ese momento que todo parecía ir mal, el actor sorprendió y ganó su primer Oscar.

Nicolas Cage, al fin

En 1995 compartió escena con Elisabeth Shue en la historia de Ben Sanderson, un guionista de Hollywood que lo pierde todo por su alcoholismo. Sin rumbo, va a Las Vegas con la intención de beber hasta morir. Sólo que todo cambia cuando conoce a Sera, una prostituta. Adiós a Las Vegas (Leaving Las Vegas) se vuelve un éxito absoluto. Obtuvo cuatro nominaciones al Oscar, y Cage ganó como Mejor actor.

Este es el momento en el que Nicolas Cage parece convertirse en lo que conocemos hoy: esta montaña rusa rápida e inesperada. Una película excelente, seguida de un bodrio. Un éxito ante la crítica, luego otra masacre. Su Oscar de 1995 parece haber roto las ataduras de Nic. En vez de tener periodos de oro durante cinco o seis años para luego dedicarse a porquerías, dejó de haber selección de proyectos. Todo vale.

Después de Adiós a Las Vegas, Cage no pensó dos veces para aceptar papeles en películas como La roca, Contra/Cara y claro, Riesgo en el aire. No son malas historias, están lejos de serlo. Pero no eran lo usual para quien acababa de ganar un Oscar. Y ha sido así desde entonces: después de Un ángel enamorado, hizo Ojos de serpiente. Nominado otra vez al Oscar por El ladrón de orquídeas, no duda en aceptar La leyenda del tesoro perdido.

Al final de los 90, Nicolas Cage también casi logró su sueño de la infancia, al convertirse en el principal candidato de Tim Burton para ser el nuevo Superman del cine. Tristemente, el proyecto no se consolidó, quedando de él sólo algunas imágenes. Cabe decir, sin embargo, que eso no restó pasión de Cage por el personaje, pues su hijo recibió el nombre original del superhéroe de DC Comics: Kal-El Coppola Cage.

Y están en un error quienes piensen que Cage hace esto sólo para ganar dinero con producciones malas. “Es una percepción equivocada, tanto en la crítica como en Hollywood, que yo sólo puedo hacer papeles exagerados, o lo que ellos llamarían actuaciones exageradas. Eso es totalmente falso”, dijo a The Guardian.

“Otro error es que sólo hago esas películas para pagar las cuentas. Que estoy obsesionado con los cómics. Otro gran prejuicio, que necesita ser aclarado, en mi opinión, es sobre [las dudas sobre la calidad de] las películas estrenadas directo en video”, añadió.

El Nicolas Cage moderno

Hoy, Nicolas Cage se ha vuelto amado (y odiado) precisamente por esa inestabilidad de su carrera. Algunos la encuentran fascinante, otros, un desperdicio de un buen actor. Desde el comienzo de los años 2010, Cage ya casi no se involucra en proyectos de grandes cineastas, como hizo en los 80. Se arrojó de cabeza a ese cine independiente lleno de altibajos. Y parece que se quedó allá en el fondo, sin fuerzas para subir de nuevo.

Ha hecho películas policiacas cuestionables (Infierno al volante), algunas épicas sin mucho sentido (Cacería de brujas) y hasta películas de terror y suspenso (Vengador anónimo, Sin salida).

Sólo que, incluso con tantos errores, Nicolas Cage obtuvo un segundo aire. Nada de grandes cineastas. Ahora, se entrega a películas independientes que, en un primer momento, parecen fiascos, pero que sorprenden con historias densas, cierto aire underground y hasta con un pie en el gore. Casos como Mandy, Color Out of Space y, claro, Pig, una de las grandes sorpresas de este año.

Obviamente, no sabemos qué sigue para él –la propia Ghostland: Tierra sin ley es uno de esos éxitos modernos de Cage, aunque tiene mala calificación en Rotten Tomatoes–. Seguro vendrán cosas muy malas, pero también buenas sorpresas. La película Renfield, en la que Cage hará de Drácula, por ejemplo, pinta para ser de lo mejor en el camino.

Pero de eso se trata: en medio de esa inestabilidad, nos vamos enamorando y sintiendo toda la emoción del viaje.

Publicado originalmente en la edición brasileña de Filmelier News.