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‘Swallow’: destruir desde dentro a la esposa perfecta

‘Swallow’, protagonizada por Haley Bennett, es una fábula sobre una mujer que lucha por el control sobre sí misma.

Lalo Ortega   |  
30 marzo, 2022 11:59 AM
- Actualizado 8 abril, 2022 10:04 AM

Existe un inusual trastorno psicológico alimentario conocido como pica, que provoca la compulsión por ingerir objetos no comestibles. En Swallow –película que se estrena en salas de cine mexicanas este 30 de marzo–, este es padecido por la protagonista, Hunter (Haley Bennett).

Pero cuando la conocemos , su vida está lejos de cualquier anormalidad, y hasta podría parecer perfecta: está recién casada con el guapo Richie (Austin Stowell), quien heredará la presidencia de la prestigiosa compañía de su padre en Manhattan. Viven juntos en una preciosa casa en la exclusiva zona norte de Nueva York, y en general, Hunter tiene la vida resuelta: sólo se dedica a ser ama de casa.

Su vida es casi demasiado perfecta, habría que acotar. Entonces, descubre que está embarazada.

Cómo se pasa de eso a ingerir objetos potencialmente mortales, es una pregunta que interesa más al director y guionista Carlo Mirabella-Davis (en su largometraje debut) que a la propia Hunter, quien pronto abandona su apetito por inofensivas canicas, para consumir objetos cada vez más peligrosos.

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Pero reducir a Swallow al morbo por el padecimiento mental de su protagonista, sería tan limitado como, por ejemplo, hablar de Titane en puros términos de “la película donde una mujer tiene sexo con un coche”.

La comparación es pertinente pues, a pesar de que ambas son producciones de géneros radicalmente distintos (la primera es un thriller psicológico, aunque por breves momentos coquetea con las convenciones del body horror de la segunda), las dos son fábulas que operan en niveles metafóricos para hablar del control sobre el cuerpo femenino.

Swallow
Al principio, Hunter ingiere objetos inofensivos como canicas (Crédito: Machete Cine)

En Swallow, en resumidas cuentas, Hunter ve el control de su cuerpo pasar por manos de todos, menos de sí misma.

Jaula de cristal

La situación de Hunter en la familia es evidente muy pronto. Mientras su esposo no está, ella se dedica a decorar la casa, jugar en su celular, arreglar el jardín y preparar la cena con la meticulosidad de un chef profesional. Ese es su mundo hasta que Richie regresa a casa y se sientan en extremos opuestos de la mesa. “Me siento muy afortunada”, le dice ella sonriente. Él devuelve la sonrisa y procede a ignorarla por el resto de la velada, atendiendo asuntos de trabajo en el teléfono.

Esta dinámica hace eco también con sus suegros (Elizabeth Marvel y David Rasche), quienes se comportan indiferentes o hasta desdeñosos hacia ella y su pasado. En un intercambio pasivo-agresivo, la suegra le dice que se vería bella con el cabello largo, pues “a Richie le gustan las chicas con el cabello largo”.

Según aprendemos más adelante, Hunter no tiene muchos logros personales de los qué hablar, ni una familia, amigos o intereses dignos de mención. Existe en una jaula de pasividad y artificio que otros –su esposo y los padres de éste– se encargan de construir para ella.

En Swallow, el diseño de producción (de Erin Magill, quien ha trabajado en producciones como Mad Men o Al ritmo del corazón) y la fotografía (dirigida por Katelin Arizmendi, de Twelve y Cuenta bloqueada) reflejan lo anterior de forma casi literal. La casa, en la que Hunter pasa sus días sin más que hacer, es como una gran caja transparente, demasiado perfecta con sus colores fríos.

Swallow
La inmaculada prisión de cristal de Hunter en Swallow (Crédito: Machete Cine)

Tanto el anuncio del embarazo como la ingesta de la canica, son los eventos que coinciden para cambiar el rumbo de la narrativa. “Hoy hice algo inesperado”, le dice Hunter entusiasmada a su indiferente esposo, luego de su primera manifestación de pica.

Pero conforme su compulsión se vuelve cada vez más peligrosa (la canica es el objeto más inofensivo en su menú), el control de la familia sobre ella se endurece, al grado de sofocarla –deciden llevarla con una psicóloga, aunque preferirían no dejarla sola ni con ella–. Están decididos a que el bebé en su vientre nazca sin riesgos ni contratiempos, y con ese pretexto le arrebatan todo el control sobre su espacio, su tiempo y su cuerpo.

La metáfora del control en Swallow

Si bien el guión de Mirabella-Davis sí busca ahondar en las motivaciones para el trastorno de su protagonista, las conclusiones son menos de carácter médico y más de carácter metafórico (en otras palabras, quienes quieran conocer sobre la patología real de la pica, harían mejor en buscar en otro lado).

Vale más no arruinar muchos detalles aquí, pero las sesiones de terapia de Hunter abren una caja de pandora en su psicología. Su pasado es una historia de otras mujeres a las que les fueron impuestas, de manera forzada, las mismas expectativas, roles y cargas que a ella. Quizá en una posición mucho más acomodada, Hunter sólo se ha encargado de repetir el ciclo.

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Hunter se prepara para ser madre… y repetir el ciclo de sumisión (Crédito: Machete Cine)

Esta naturaleza metafórica de Swallow hace que muchos de sus personajes no sean más que arquetipos poco desarrollados: los suegros son unos señores conservadores y adinerados de manual. El hijo, naturalmente, sale del mismo molde de ejecutivo exitoso con expectativas de tener determinado número de hijos y una esposa trofeo esperándolo en su millonaria casa.

Y siendo francos, tampoco es como que las ideas presentadas por Mirabella-Davis sean de lo más profundas o complejas, aunque eso no resta a su asertividad y relevancia. A final de cuentas, esta es la historia de una mujer que lucha por reasumir control sobre sí misma, incluso si hay algo inherentemente contradictorio en el hecho de que lo haga por medio de una compulsión nociva para sí misma.

Sin embargo, el hecho es más un acto de desafío hacia la perfección forzada y los roles impuestos en su vida: claro que una esposa con la compulsión de tragar objetos dañinos es una afrenta a la vida inmaculada de su poderoso y opresivo esposo. Y claro que esa lucha de poderes implica un dolor, físico en este caso.

En esencia, Hunter está destruyendo desde dentro a la esposa perfecta que todo este tiempo ha intentado ser, ciegamente. Así que, llegado el final de Swallow, el recurso cobra un poético sentido, con el último objeto que ingiere Hunter en la película. Mejor no arruinamos la sorpresa, basta decir que, con él, finalmente pone punto final al ciclo y reasume el control sobre sí misma.

Swallow ya está en salas de cine mexicanas. Si quieres saber más sobre la película, ver el tráiler o comprar boletos, entra a este enlace.