Backrooms: Sin Salida sigue a Clark (Chiwetel Ejiofor), dueño de una tienda de muebles, quien descubre un extraño pasadizo en el sótano de su negocio que lleva a un laberinto infinito de cuartos vacíos bañados en luz fluorescente amarillenta, donde el tiempo se comporta de forma extraña y la sensación de que algo acecha entre las sombras nunca desaparece; dirigida por Kane Parsons, quien creó la creepypasta original siendo adolescente y se convirtió en el director más joven en debutar en el primer lugar de taquilla en Estados Unidos, la película se convirtió en el mayor éxito de taquilla en la historia de A24, y parte de la crítica ha relacionado este fenómeno con el malestar generacional de la Generación Z hacia la vida en línea y los algoritmos de recomendación.
Elegida como una de las 100 mejores películas del siglo según The New York Times. Incluso en una filmografía nutrida de paradojas temporales, narrativas fragmentadas, inmersiones mentales y complejas secuencias bélicas, Memento se mantiene como una de las mejores – si no es que la mejor – película de Christopher Nolan. El director y guionista logra que un thriller, convencional incluso con la originalidad de su argumento sobre un vengativo hombre amnésico (Guy Pearce), se convierta en un relato mucho más fascinante a través de su estructura, misma que logra situarnos como espectadores en la peculiar situación mental del protagonista. No sólo es en extremo entretenida, sino que es un gran ejercicio sobre el rol que juegan los recuerdos en la creación de la identidad propia – o en la maleabilidad de la misma –.
Dirigido por Jenn Wexler, Juego de sacrificio (The Sacrifice Game) es una película de terror ambientada en un internado femenino durante la Navidad, donde las estudiantes enfrentan a una pandilla asesina que realiza rituales demoníacos. La película ha recibido elogios por su narrativa cautivadora y giros inesperados, destacándose en el subgénero de terror navideño.



