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‘Chip y Dale’ y la tragedia de “Sonic el Sucio”

El cameo de “Sonic el Sucio” en ‘Chip y Dale al rescate’ refuerza la tendencia de Hollywood por hacer “películas de algoritmo” desechables.

Lalo Ortega   |  
23 mayo, 2022 12:19 PM
- Actualizado 30 mayo, 2022 5:36 PM

El pasado 20 de mayo llegó a Disney+ Chip y Dale al rescate (Chip ‘n Dale: Rescue Rangers), una comedia metaficcional de acción y misterio que mezcla animación e imagen real. Pero si estabas en Twitter ese día, seguramente te enteraste de la noticia por un hashtag y memes que tenían poco que ver con la dupla de roedores protagónicos.

Ese mismo viernes, se hizo tendencia #UglySonic en la red social, inundándola de imágenes y comentarios sobre la aparición del cuestionable erizo azul en una película de Disney.

En la trama, las ardillas Chip y Dale llegan a Hollywood con el sueño de hacerla en grande, y lo logran, con su exitosa serie de aventuras Chip y Dale: rescatadores (con la que muchos crecimos en los 90). Sin embargo, luego de la separación del dúo y de la cancelación de su serie, siguen caminos separados: Chip se convierte en agente de seguros, y Dale se hace una “cirugía CGI” en un intento de mantenerse vigente y aferrarse a las viejas glorias.

Más allá del milagro legal que representa la inclusión de “Sonic el Sucio” (como fue llamado aquí en México), la broma es una de muchas en una película que pretende burlarse de su propia industria, una montaña rusa en la que estás en la cima por un minuto, antes de caer más bajo al siguiente, aferrándote a la nostalgia del público.

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Por su trama, estilo visual, y cantidad de personajes invitados, Chip y Dale al rescate ha sido comparada favorablemente con ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (Who Framed Roger Rabbit?). También ha sido aplaudida por el ingenio autorreferencial de su guión, que se burla tanto de la propia Disney como de los vicios de Hollywood como industria.

Chip y Dale
Similar a ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, Chip y Dale al rescate se desarrolla como un misterio criminal (Crédito: Disney)

Sin embargo, aunque es indiscutiblemente gracioso, el cameo de Sonic el Sucio –y la forma en que ha impactado en redes sociales– es sólo un ejemplo sintomático de lo que las producciones de estudio pretenden ser ahora: colecciones de momentos que aluden a la cultura de internet, fácilmente replicables en ella (generalmente en la forma de interminables memes), antes de ser desechadas para dar lugar al estreno complaciente de la semana siguiente.

Pero primero, un poco de contexto.

¿Quién es Sonic el Sucio en Chip y Dale?

Puede que la broma de Ugly Sonic o Sonic el Sucio no haya hecho mucha gracia entre los usuarios menos frecuentes de internet. Pero los internautas, cinéfilos y hasta gamers más asiduos seguramente conocen la historia.

Hace unos años, mucho antes de convertirla en una franquicia cinematográfica exitosa, Paramount Pictures preparaba el estreno de Sonic: La película, adaptación al cine de uno de los personajes de videojuego más famosos de la historia: Sonic the Hedgehog. Excepto que el primer tráiler publicado por el estudio lucía muy diferente a lo que muchos conocieron con el producto final.

Verán, Sonic es un erizo azul extremadamente caricaturesco, así que, para la adaptación, Paramount optó por un diseño un poco más realista, con facciones y extremidades menos exageradas. El resultado fue algo considerado unánimemente tan espantoso por el público de las redes sociales, que el estudio ha intentado (inútilmente) borrarlo de la existencia desde entonces. El tráiler original ya no está en sus canales oficiales, pero vamos, nunca nada desaparece realmente de internet:

En cuestión de días, el director de la película anunció que, atendiendo a las críticas de los fans, el estudio rediseñaría por completo a la versión fílmica del personaje. Esto, según los reportes más conservadores, le costó cinco millones de dólares adicionales a la producción, más otros cinco meses de trabajo.

Incluso si el diseño original era objetivamente horrendo (santa madre, esos dientes…), Sonic: La película marca uno de esos casos raros –aunque cada vez más comunes– en que un estudio le arroja billetes a algo para corregir el rumbo, y hacer algo más parecido a lo que quieren los fans.

Es así como Sonic el Sucio fue condenado a vivir el resto de sus días en la infamia, dando autógrafos en conferencias de cómics, y siendo burla de una película de Disney.

Chip y Dale es sólo otra “película de algoritmo”

En cierto modo, la nueva película de las ardillas de Disney es una parodia de lo salvaje e ingrata que puede ser la industria del espectáculo.

Sin embargo, también pretende ironizar sobre cómo Hollywood busca exprimir hasta el último dólar a la nostalgia del público por sus películas y series favoritas del pasado. Personajes como Sonic el Sucio o el propio Dale subsisten porque hay gente que está dispuesta a pagar por mercancía autografiada de estrellas en declive.

Eso, y que también hay gente dispuesta a pagar una suscripción de Disney+ para ver ese y tantos otros cameos de las series y películas con las que crecieron o, en su defecto, el enésimo remake o reboot de las mismas. “No es un reboot, es un regreso”, dicen irónicamente los materiales promocionales de la película, que incluso hace una broma a costa de sí misma: “a nadie le gustan los reboots”.

Porque ya no se trata de contar una buena historia: se trata de contar a cuántos personajes reconocemos en ella. Es la misma cultura que hace a una película exitosa si tiene a suficientes Hombres Araña en ella, o que provoca quejas si no tiene todos los cameos que el público esperaba: la norma no es sorprender al fan con algo innovador, sino complacerlo con lo que ya conoce (misma razón por la que sostengo que Matrix Resurrecciones es de las pocas secuelas que valen la pena).

Chip y Dale
“Oye, ¿recuerdas al personaje de esa película que te gustaba hace como 20 años? ¡Pues volvió!” (Crédito: Disney)

Curiosamente, Chip y Dale al rescate también ha sido comparada a la secuela de Space Jam. Algunos han ido tan lejos como para decir que es todo lo que  a Space Jam: Una nueva era le hubiera gustado ser.

Pero en realidad no lo es. Si bien Space Jam criticaba abiertamente a las “películas de algoritmo” (a pesar de serlo ella misma), es fundamentalmente igual a la película de Disney en que ambas se burlan de la crisis de creatividad de su industria. Aquí continúa la explotación de las mismas franquicias e historias hasta el cansancio, de todos los modos posibles, sólo que disfrazada de ironía y parodia.

Y es aquí donde las comparaciones con Roger Rabbit resultan más desafortunadas. Más allá de que esta última fue un parteaguas de la animación (al que Chip y Dale sólo imita), hay algo que decir sobre las motivaciones de sus respectivos villanos.

En el clásico de Robert Zemeckis, el Juez Doom (Christopher Lloyd) resulta ser un dibujo animado haciéndose pasar por un ser humano. Sus planes son macabros: deshacerse de Toontown y de todos sus habitantes animados con un químico letal, para construir una lucrativa megacarretera. Deshacerse del arte por dinero, sería una forma de decirlo.

En la película de Disney, Chip y Dale destapan un complot similar. Alguien está secuestrando a los dibujos animados de Hollywood, pero para explotarlos de otra forma: pirateándolos para protagonizar versiones baratas (se insinúa que son chinas) de sus propias películas. El enemigo, en otras palabras, no atenta contra la creatividad, sino contra la propiedad intelectual.

Lo cual dice mucho sobre la amalgama homogénea de propiedades intelectuales en la que se ha convertido Disney, una bodega infinita de personajes a los que arrojar indiscriminadamente a la producción en turno. No los convertirán en personajes piratas, pero sí en infinidad de memes de internet.

Pobre Sonic el Sucio. Ya lo habremos olvidado para la semana que viene.

Chip y Dale al rescate ya está en Disney+. Si quieres saber más sobre la película, ver el tráiler o tener el enlace directo para ver la película, entra aquí.