Crítica de ‘Intensa-Mente 2’: la rara secuela de Pixar que vale la pena Crítica de ‘Intensa-Mente 2’: la rara secuela de Pixar que vale la pena

Crítica de ‘Intensa-Mente 2’: la rara secuela de Pixar que vale la pena

Aunque repite la fórmula de su predecesora, ‘Intensa-Mente 2’ también la expande para crear la mejor secuela de Pixar en años. Checa la crítica.

Lalo Ortega   |  
12 junio, 2024 2:39 PM
- Actualizado 20 junio, 2024 10:22 PM

En años recientes, ha sido difícil entusiasmarse con las producciones de Pixar: la regular Toy Story 4 y el mediocre spin-off Lightyear rompieron la que otrora fue una trilogía perfecta, y propuestas como Los Increíbles 2 y Monsters University palidecen a la sombra de sus predecesoras. Había recelos comprensibles antes de ver Intensa-Mente 2 (Inside Out 2), que llega a salas de cine mexicanas este 13 de junio.

Tampoco entusiasma saber que el “2” en el título es síntoma de una enfermedad más grande: que en Disney –y en Pixar, por extensión– la regla del juego durante el futuro previsible es y será apostar por lo seguro: por las fórmulas y los éxitos demostrados. La triste historia de una de las grandes casas del arte de la animación, convertida en línea de producción del “Ratón Miguelito”.

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Intensa-Mente 2 está, para bien y para mal, parada a medio camino entre las cumbres creativas de Pixar y la secuelitis aguda crónica y terminal de Disney y Hollywood. E​s fácilmente la mejor de las secuelas recientes del estudio (que no es gran logro en sí mismo, si vemos el antecedente). Obviamente no es tan original como la primera, pero expande su fórmula y conceptos para lograr algo divertido y emotivo.

Atrapados en la mente

Y hablamos de fórmulas porque, bajo la superficie, Intensa-Mente 2 es casi idéntica a su predecesora. La trama se sitúa años después, con Riley (voz en inglés de Kensington Tallman) entrando a la pubertad y enfrentando varios cambios en su vida: está por entrar a la secundaria, pero tendrá que separarse de sus amigas. Pasarán un último fin de semana juntas en un campamento, donde podrán ser reclutadas para un equipo de hockey.

Hasta este punto, la mente de Riley es operada por sus cinco emociones básicas: Alegría (Amy Poehler), Tristeza (Phyllis Smith), Furia (Lewis Black), Temor (Tony Hale) y Desagrado (Liza Lapira).

Sin embargo, con Riley entrando a la adolescencia y forjando su identidad, el guión, escrito a cuatro manos por Meg LeFauve (de la original) Dave Holstein (Weeds), introduce el concepto de las creencias: ideas que la protagonista tiene sobre el mundo y sobre sí misma, basadas en sus experiencias de vida.

Intensa-Mente 2 (Inside Out 2)
Las memorias de Riley son las “semillas” para sus creencias en Intensa-Mente 2 (Crédito: Disney)

Pero Riley está creciendo: su vida –y deseos– se vuelven más complejos, lo que requiere otro tipo de emociones para navegar por estos cambios. Ansiedad (Maya Hawke), Envidia (Ayo Edebiri), Vergüenza (Paul Walter Hauser) y Ennui (Adèle Exarchopoulos) aparecen para tomar el control de su mente, reprimiendo y desterrando a las otras emociones, creando experiencias que darán lugar a nuevas creencias –y nuevas formas para Riley de percibirse a sí misma.

Hasta aquí, Intensa-Mente 2 mantiene la misma fórmula de la película original: mientras suceden eventos en un lapso muy corto en la vida de Riley (apenas unos días), el tiempo se distiende dentro de su cabeza para una historia más compleja. Las emociones deben ir de un lado a otro, en busca de restaurar el statu quo en la cabeza de la niña.

Así que, en papel, podríamos decir que esta secuela no es precisamente original –hecho que padecen todas las secuelas, por definición. Sin embargo, el resultado no sufre por la virtud de que, conceptualmente, el mundo de Intensa-Mente tiene el potencial de ser tan fértil, complejo y creativo como la mente humana.

Intensa-Mente 2: aprendiendo a pensar las emociones

La gran virtud de esta creación de Pixar, es que logra representar visual y concretamente los complicados procesos de la mente humana y la creación de identidad por medio de la experiencia y la memoria –por definición, conceptos abstractos y subjetivos.

Por un lado, y a pesar de la repetición, Intensa-Mente 2 logra contar una historia interesante y emotiva. Todos –al menos en este lado del mapa– hemos experimentado la incertidumbre por el futuro, el deseo de pertenecer, la vergüenza de equivocarnos. Quizá jamás hayamos buscado pertenecer a un equipo deportivo, pero como seres humanos, queremos algo.

Esa universalidad sencilla en la historia de Riley hace que las dos entregas de Intensa-Mente sean infinitamente tan entretenidas como didácticas. Si por algo resultan fascinantes, es por mostrarnos el funcionamiento de nuestra psique como individuos.

Intensa-Mente 2 (Inside Out 2)
Intensa-Mente 2 brilla por su didactismo para presentar el mundo de la mente humana (Crédito: Disney)

Y esto puede ser tan ilustrativo como terapéutico, lo cual tiene un potencial positivo para las nuevas generaciones de espectadores. En la tradición de Pixar y recientes películas de Disney Animation Studios, el antagonista aquí no es un enemigo que debe ser vencido. Es una fuerza opuesta, pero no necesariamente hostil, con la que debe buscarse la reconciliación.

Si hay que destacar un mérito definitivo de Intensa-Mente 2, sería ese. Por estos motivos, es la rara secuela de Pixar que genuinamente vale la pena ver. Y el potencial para más secuelas está ahí, en una Riley universitaria, adulta o de mediana edad. Pero por el bien de la integridad artística del aclamado estudio de animación, ojalá que esa reunión tarde mucho, mucho tiempo.

Intensa-Mente llega a la cartelera mexicana el 13 de junio. Compra tus boletos para verla en cines.