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‘Cría siniestra’: el terror y la belleza del paso a la adolescencia

A pesar de ciertos clichés, Cría siniestra funciona como metáfora de una hija adolescente que reafirma su autonomía ante sus padres

Lalo Ortega   |  
24 noviembre, 2022 12:10 PM
- Actualizado 28 noviembre, 2022 12:21 PM

La incómoda transición de la infancia a la adolescencia es una que atravesamos todos como hijos, y otros cuantos como padres. Naturalmente, es terreno fértil para toda clase de historias, pero en Cría siniestra (o Hatching, como se estrenó en Sundance), de Hanna Bergholm –en cines de México desde este jueves 24 de noviembre–, esa incomodidad es abiertamente representada como el horror más abyecto.

No lo parecería por sus minutos iniciales, bañados en la perfección de colores pastel con que una madre de familia (Sophia Heikkilä) proyecta al mundo su imagen de familia feliz en su exitoso video blog. Parte de esa familia es la joven Tinja (Siiri Solalinna), de 11 años, quien vive presionada por mantener esa fachada perfecta por medio de la gimnasia.

Durante una grabación de sus videos familiares, un ave irrumpe en la sala del hogar, provocando estragos y la ira de la madre, quien no tiene reparo en romperle el cuello. Cuando Tinja encuentra un huevo, la culpa la orilla a llevárselo e incubarlo. Sin embargo, conforme las presiones y los traumas en casa crecen, también lo hace el huevo, del que nace una criatura grotesca y espeluznante.

Cría siniestra es Red por vía de Del Toro, Cronenberg y Lynch

Uno de los puntos más interesantes de Cría siniestra es que, a pesar de la constante presencia de un pájaro humanoide gigante y asesino, la amenaza no viene necesariamente de él. Es mayor la tensión creada por la atmósfera apastelada y perfectamente curada que la madre ha diseñado para sus redes sociales, que sólo excluyen los fracasos de su hija fuera de cámara, así como sus propias ambivalencias morales.

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En este aspecto, Bergholm se acerca más a los terrenos de David Lynch y la ácida sátira surrealista del ideal clasemediero en Terciopelo azul, por ejemplo. Lo realmente perturbador no está en la criatura, sino en lo que provoca sus excursiones asesinas: las aspiraciones de una imagen de perfección tan clínica que se vuelve represora.

Es con su narrativa que Cría siniestra establece su faceta más metafórica, incluso si lo hace de forma muy burda, a veces hasta obvia. ¿Pero qué son los monstruos, sino grotescas precisamente metáforas de nuestras ansiedades tanto personales como colectivas?

Cría siniestra
Cría siniestra es tanto sobre una hija que teme ser sofocada por la madre, como de una madre que teme perder control de su hija (Crédito: Cine Caníbal)

Así, la película de Bergholm opera también dentro del terror gótico al estilo de obras como El espinazo del Diablo o El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro. Lo hace más por el lado narrativo, evocando las tragedias y maldiciones propias del género, pues el apartado visual está más vinculado con la sátira de la maternidad obsesiva y enloquecida por las redes sociales.

Y sí, también hay que decirlo, hay varios clichés y conveniencias regados por el guión de Ilja Rautsi. Pero el producto final no deja de ser menos perturbador, en buena medida gracias a un excelente trabajo de dirección, maquillaje y efectos visuales para los elementos de horror corporal que, al más puro estilo de David Cronenberg, exacerban las incómodas transformaciones corporales de la pubertad a su extremo más grotesco.

Todo para contar con una extraña belleza, si acaso de forma previsible, un relato sobre salir del cascarón y afirmar la autonomía en la adolescencia, en un sentido muy similar a Red, de Pixar. Quizá en una clave menos optimista y que, a pesar de sus tropiezos, será un deleite para los fans del terror.

Cría siniestra ya está en salas de cine mexicanas. Para saber más de la película y comprar boletos, entra aquí.