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‘Un mundo extraño’: hay una buena película bajo este producto genérico de Disney

De alguna manera, ‘Un mundo extraño’ logra mezclar una historia de trauma generacional, una aventura steampunk y un mensaje ambientalista en una producción olvidable

Lalo Ortega   |  
24 noviembre, 2022 12:18 AM
- Actualizado 29 noviembre, 2022 11:16 AM

Generalmente, cuando hablamos de películas de Disney, llegan a la mente en dos grupos distintos: las fantasías musicales de princesas por un lado –de Walt Disney Animation Studios, generalmente–, y las animaciones más singulares bajo el paraguas de Pixar. Por ello llama la atención Un mundo extraño (Strange World): es de las pocas producciones del primer estudio que no es ni un musical, ni es de princesas. Es más: se trata de una aventura de ciencia ficción con evidentes influencias del steampunk.

Eso, por sí mismo, merece atención tanto por parte de fans como detractores de Mickey Mouse, estos últimos críticos del repertorio del estudio, generalmente limitado y repetitivo. Y vaya, la ciencia ficción es más una anomalía en una larga historia mayoritariamente poblada por adaptaciones de relatos de fantasía. Con algo de razón: ya hemos estado aquí antes, y el resultado en taquilla no fue el mejor (incluso si el tiempo impartió su debida justicia).

Pero aquí estamos, con el 61º largometraje de Disney Animation Studios, fuertemente influenciado por las revistas pulp de inicios y mediados del siglo XX. En ellas se publicaban extravagantes historias de fantasía, acción y ciencia ficción ligera, popularizando dichos géneros entre el gran público.

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Y así podríamos definir a Un mundo extraño, como “ligera” dentro de sus respectivos géneros. Su trama sigue a Searcher Clade (voz en inglés de Jake Gyllenhaal), tímido hijo del explorador fortachón, bigotón e hipermasculino, Jaeger (Dennis Quaid), cuyo gran objetivo en la vida es siempre descubrir nuevos horizontes.

Un mundo extraño
Los Clade y compañía en una aventura digna de Julio Verne (Crédito: Disney)

Durante una expedición en la juventud de Searcher, los dos se separan luego de discutir sobre sus formas de ver el mundo: Jaeger quiere seguir adelante, pero Searcher descubre una misteriosa planta que genera electricidad y podría ser el futuro de su tierra, Avalonia.

Y tiene razón: la planta, ahora llamada Pando, marca el comienzo de un enorme desarrollo tecnológico en sólo 25 años. Searcher es considerado un héroe y ha formado una familia: tiene una esposa, Meridian (Gabrielle Union) y un hijo, Ethan (Jaboukie Young-White).

Sin embargo, cuando una extraña plaga parece afectar los cultivos de Pando, Searcher es llamado a volver a las andadas como explorador para encontrar una solución, y así evitar una catástrofe energética en Avalonia. La expedición acaba convirtiéndose en una reunión de tres generaciones de la familia Clade en un mundo subterráneo que parece de otro planeta.

Así, Un mundo extraño nos presenta un guión bastante conciso. Hay un objetivo claro (descubrir qué afecta al Pando) y dos temas a desarrollar a partir de él: los conflictos en los lazos entre padres e hijos, y, como veremos más adelante, la manera en que la humanidad se relaciona con el mundo natural.

En buena medida, todo eso funciona. Pero, a pesar de tan rica mezcla de elementos, el producto final es sorprendentemente insípido.

Un mundo extraño: grandes ideas con una ejecución sosa

Uno de los grandes puntos fuertes de la película –primera en solitario del director Don Hall, cuya producción previa es Raya y el último dragón– es la dinámica entre tres hombres que se ven reflejados a sí mismos en sus hijos y en las expectativas que tienen para ellos.

Searcher resiente que su padre lo haya criado para ser un explorador como él, sin preguntarse si eso era lo que quería. Así, Searcher está determinado a no cometer el mismo error con Ethan. En este sentido, Disney continúa explorando la temática del trauma generacional, fundamental en tantas de sus películas recientes.

Un mundo extraño
Tres generaciones, tres formas de ver el mundo (Crédito: Disney)

Un mundo extraño es una de las instancias mejor ejecutadas, representando tres generaciones y tres maneras distintas de concebir la masculinidad y, a partir de ellas, de relacionarnos con la naturaleza. Padre, hijo y nieto Clade conciben el mundo de tres maneras diferentes: como un lugar a ser conquistado, aprovechado o simplemente admirado en armónica coexistencia.

En otras palabras, hay ideas interesantes en el guión de Qui Nguyen (quien coescribió Raya con Adele Lim). El problema, sorprendentemente para una producción animada de Disney, está en la ejecución.

Porque, a pesar de su ambición conceptual de su mundo fantástico, mucho de ello acaba perdiéndose. La mayoría de las criaturas, salvo la obligada mascota cómica (aquí llamada Splat, una masa gelatinosa azul), apenas quedan registradas en la memoria, pues sus diseños visuales y sonoros son tan poco inspirados que terminan por perderse en el mundo que les rodea, como una enorme plasta de color.

La música tampoco se salva, pues corre a cargo del compositor Henry Jackman, notorio colaborador de otro caldo de cultivo de música genérica: el Universo Cinematográfico de Marvel (Jackman ha compuesto música para películas como Capitán América: Civil War). No hay un solo tema que permanezca en la memoria al llegar los créditos finales.

Hay puntos rescatables: es de las producciones de Disney que mejor logra una representación racial y LGBTQ+ amplia, a punta de su naturalidad casi obvia, sin hacer de ello la piedra angular de su narrativa ni de su promoción. Si tan solo hubiera sucedido con una mejor película.

Lamentablemente, a pesar de sus buenas ideas, Un mundo extraño es poco más que el producto más genérico que Walt Disney Animation Studios ha entregado en un buen tiempo. Desde su título y hasta su ejecución, parece haber salido de un “generador de películas de aventuras”.

Un mundo extraño ya está en salas de cine. Para saber más sobre la película y comprar boletos, entra aquí.