Un grupo de jóvenes entra a robar en una casa, solo para descubrir que en el sótano se encuentra una niña amarrada, supuestamente poseída por el demonio. El dilema moral y la presencia sobrenatural aumentan la tensión hasta el límite. Con un enfoque más tradicional al género de exorcismos, El habitante ofrece giros narrativos y una atmósfera siniestra. Es una de las películas terror mexicanas que mezcla horror religioso con crítica social contemporánea. Su ritmo ágil y su reparto joven la hacen ideal para quienes buscan una experiencia aterradora pero entretenida.
En un internado para señoritas, una estudiante rebelde comienza a tener visiones y experiencias paranormales relacionadas con un suicidio ocurrido años atrás. Lo que parecía un simple castigo escolar se transforma en una pesadilla. Con esta obra, Taboada redefinió el terror psicológico en México. La cinta es sutil, elegante y aterradora sin recurrir a sangre ni monstruos. Es una joya absoluta entre las películas terror mexicanas. Su remake en 2007 no logró el mismo impacto, pero la versión original sigue siendo un referente por su atmósfera inquietante y su narrativa envolvente.
Drama mexicano, Celeste Soledad aborda el duelo entre hermanas sin convertir el dolor en exceso melodramático, apostando por el reencuentro familiar como un espacio de conflicto, afecto y madurez. Dirigida por Alex Argüelles, la película cuenta con Fernanda Echevarría como Celeste, Michelle Betancourt como Soledad y Claudette Maillé en el elenco, construyendo una historia íntima sobre pérdida, diferencias afectivas y la necesidad de reorganizar la vida después de la ausencia de los padres. También exhibida en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, es una buena opción para quienes buscan un drama latino delicado, centrado en los vínculos familiares y la reconstrucción emocional.




