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‘La leyenda del Caballero Verde’: luchar contra el paso del tiempo

Dirigida por David Lowery, ‘La leyenda del Caballero Verde’ complementa los temas presentados en ‘Historia de fantasmas’, una de sus películas previas.

Lalo Ortega   |  
11 enero, 2022 12:29 PM
- Actualizado 20 enero, 2022 12:03 PM

“El rojo es el color de la lujuria, pero el verde es lo que queda de la lujuria, en el corazón, en el vientre”, dice una noble doncella (Alicia Vikander) al joven caballero Gawain (Dev Patel) en La leyenda del Caballero Verde (The Green Knight), que llegó a plataformas de streaming el pasado fin de semana. “El verde es lo que queda cuando la vehemencia se desvanece, cuando la pasión muere, también cuando nosotros morimos”.

Dado el título, el color verde y los significados de vida y muerte evocados por este, son uno de los temas principales en esta fantasía épica medieval, dirigida por David Lowery, adaptación del romance arturiano del siglo XIV, Sir Gawain y el Caballero Verde, de autor desconocido.

La vida y la muerte, de hecho, están entrelazadas en el corazón del conflicto para el protagonista. La historia comienza con el joven Gawain, quien es invitado a la Mesa Redonda por su tío, el rey Arturo (Sean Harris), para compartir un festín con los caballeros en Navidad (¿La leyenda del Caballero Verde cuenta como una película navideña? Posiblemente).

Sin embargo, la reunión es interrumpida por un ser misterioso, un hombre de piel verde, como un árbol andante portando armadura y hacha. El Caballero Verde (Ralph Ineson, de La bruja) presenta un desafío a los presentes: el guerrero que logre darle un golpe podrá quedarse con su hacha, pero a cambio, tendrá que viajar a la Capilla Verde para recibir un ataque de igual magnitud al siguiente año.

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Gawain, deseoso por probar su valía, acepta el reto y blande Excalibur, la espada de su tío. Cuando el Caballero Verde se rinde en el duelo, el joven guerrero le corta la cabeza –la lógica diría que, si su oponente está muerto, él ya no tendría que cumplir su promesa–. Sin embargo, para sorpresa de todos, este se pone en pie y levanta su cabeza cercenada del suelo. Antes de desaparecer le recuerda a Gawain que tienen una cita dentro de un año.

Así, la historia avanza al año siguiente, cuando Gawain está viviendo en excesos. Arturo le recuerda que tiene que irse para enfrentar su gran prueba como caballero: emprender su peligroso viaje para, literalmente, encontrarse con la muerte.

El “anticaballero” y el miedo natural a morir

La imagen de los caballeros establecida por la cultura popular es la de una gallardía indoblegable, vista en películas como La bella durmiente, de Disney, o La princesa prometida, por citar dos ejemplos famosos. Se trata de hombres infaliblemente valientes que, espada y escudo en mano, se enfrentan a desafíos inimaginables y salen airosos.

La leyenda del Caballero Verde es, en todo caso, la clase de película que desmitifica a estos personajes y, sin llegar a privarlos de la superstición ni de la magia –sobra decir que hay bastantes elementos fantásticos aquí–, los aterriza en la humanidad mundana. Es una dicotomía que el guión, también escrito por Lowery, enfatiza con cuidado.

En las escenas iniciales, Patel dota a Gawain del asombro propio de un adolescente cuando se sienta junto al rey Arturo y los caballeros en la Mesa Redonda. Cuestionado por la reina Ginebra (Kate Dickie) sobre lo que ve a su alrededor, Gawain responde que “leyendas”. Evidentemente, la aspiración de ser un caballero digno de historias y canciones, de un legado de gloria, está en su mente.

Sin embargo, al transcurrir un año de haber decapitado al Caballero Verde, Gawain sólo es objeto de un espectáculo de marionetas que se burla de él y de su condena. Para entonces, se la vive entre alcohol y prostitutas, evadiendo su destino inevitable hasta que Arturo le recuerda su deber.

Todavía más, a lo largo de La leyenda del Caballero Verde, el protagonista no es retratado nunca como un guerrero formidable, ya ni decir valiente. En lugar de los ideales de valor y templanza, las constantes en el rostro de Patel son la duda y el miedo conforme encara ladrones, fantasmas, gigantes y el propio clima en su camino a la Capilla Verde.

Gawain es, después de todo, sólo un hombre. Un hombre frágil, consciente de su mortalidad y aterrado por ella, aferrándose desesperadamente a la vida con cada paso que da hacia su muerte, impulsado por un honor que es más un deber que un ideal.

Lejos de ser un caballero galante típico de la fantasía, el protagonista de La leyenda del Caballero Verde nos recuerda más a Antonius Block (Max von Sydow), el personaje central del clásico de Ingmar Bergman, El séptimo sello. Él decide pelear por su vida en una apuesta desesperada y ultimadamente absurda: un juego de ajedrez contra la personificación de la muerte.

'El séptimo sello', de Ingmar Bergman
Otro caballero que lucha contra lo inevitable (Crédito: AB Svensk Filmindustri)

La leyenda del Caballero Verde: el tiempo despiadado e inevitable

En eso se parecen la clásica película de Bergman y La leyenda del Caballero Verde, pero decir que el antagonista de esta última es sólo otra personificación de la muerte, sería algo limitado. Sin embargo, sí que es una presencia en el relato que resulta igual de implacable, aunque no por ello los humanos dejan de luchar contra su inevitabilidad.

Antes de partir en su viaje, Gawain recibe de su madre bruja (Sarita Choudhury), una faja con un amuleto que, según ella, lo protegerá de todo daño mientras lo lleve consigo. La protección contra la muerte ya no es dejada al azar de la habilidad y las armas, sino que la superstición la lega al poder absoluto de lo sobrenatural.

Y sin embargo, vemos morir al protagonista en más de una ocasión durante La leyenda del Caballero Verde. La primera y la más simbólica de ellas es cuando, después de ser asaltado por un trío de ladrones que le roban su hacha y su caballo, es amordazado y abandonado a su suerte en medio del bosque.

En la escena, vemos a Gawain en el piso, forcejeando por liberarse. La cámara lo abandona, hace un paneo hacia la derecha hasta completar un giro de 360 grados. Cuando nos encontramos de nuevo con el joven guerrero, ya no es más que un montón de huesos: no logró liberarse y murió de hambre.

La cámara sostiene la mirada al héroe sin tumba, muerto sin decoro alguno, antes de alejarse de nuevo y panear en sentido contrario, trazando otro giro completo. De vuelta al punto inicial, nos encontramos con Gawain vivo otra vez. Es el movimiento de cámara como una manifestación del paso del tiempo.

El caballero novato se da cuenta de algo: si no hace algo, va a morir ahí mismo. Así, se arrastra hasta la espada que abandonaron los ladrones y logra liberarse. Lo hemos visto morir en un futuro posible, pero no en la Capilla Verde a manos de su temido adversario.

La leyenda del Caballero Verde
La Leyenda del Caballero Verde muestra los futuros posibles para su protagonista (Crédito: A24)

Esta es la primera vez que la película siembra en nuestras mentes la idea de que, incluso si no le corta la cabeza el Caballero Verde, Gawain morirá inevitablemente. Quizá no morirá en Navidad, ni el año siguiente, ni en los 20 siguientes de ese. Pero morirá.

La leyenda del Caballero Verde retoma la idea varias veces más: primero, cuando conoce al fantasma de Winifreda (Erin Kellyman), decapitada tal y como él está destinado a serlo; segundo, cuando Gawain se aloja con la seductora doncella interpretada por Alicia Vikander, en la última parada antes de concluir su viaje.

La tercera ocasión es al final de la historia, cuando el protagonista finalmente llega a la cita para cumplir su promesa. Cuando el Caballero Verde está por devolverle el golpe, Gawain se acobarda, pero luego de experimentar una visión de su futuro si huye, decide desprenderse del amuleto de su madre, arrodillarse y encarar su muerte con valentía. No obstante, su destino queda ambiguo, pues ahí concluye la película.

La leyenda del Caballero Verde es una historia que nos encara con la idea de nuestra inevitable mortalidad e insignificancia en el gran esquema de las cosas, pero no es la primera vez que David Lowery nos presenta dichos temas en sus películas. Curiosamente, aunque esta es una fantasía épica medieval, se trata de una gran continuación para su drama sobrenatural contemporáneo de 2017, la excelente Historia de fantasmas (A Ghost Story).

En ella, para resumir la historia, un hombre muere prematuramente y es condenado a presenciar, como fantasma, el transcurrir de la vida sin él. Literalmente como alma en pena, el fantasma permanece atado a la casa donde vivió con su pareja, incluso décadas después de que ella se ha ido. A través de los siglos, pasado y presente, observa el interminable ciclo de la vida y la muerte.

Y tal como la secuencia en que Gawain es atado y abandonado en La leyenda del Caballero Verde, Historia de fantasmas tiene su propia escena (curiosamente, también a mitad del metraje, más o menos) que condensa estas ideas. Se trata de uno de los pocos momentos con diálogos en la película, cuando, durante una fiesta, uno de los invitados habla de cómo los humanos nos aferramos a la vida construyendo nuestros legados. Lo hacemos, dice él, aún sabiendo en el fondo que todo será irremediablemente destruido, cuando a todos nos llegue la muerte inevitablemente, incluso a la Tierra y al universo mismo.

Y por ello, es de esperar que estas películas resulten incómodas. A final de cuentas, somos como Gawain: nadie realmente quiere detenerse a pensar por mucho tiempo sobre su propia mortalidad, y mucho menos caminar voluntariamente a su muerte. Pero David Lowery nos invita no sólo a pensar sobre la mortalidad, sino a abrazarla plenamente.

“Quería escribir un final en el que le cortan la cabeza [a Gawain], y eso es algo positivo”, dijo Lowery a Variety. “Ese es un final feliz. Enfrenta su destino con valentía, y hay honor e integridad en eso. Pero eso no quiere decir que esté muerto. Recibió el golpe que prometió, y todo vuelve a su equilibrio en el universo de la película”.

Quizá por ello, el antagonista es presentado como una especie de árbol andante con armadura: es la naturaleza, y evitar que tome su curso es inútil. Si algo está claro después de la incomodidad de La leyenda del Caballero Verde e Historia de fantasmas, es que sólo hay una cosa por hacer: hacer el viaje con valentía, pues el destino final es el mismo para todos nosotros.

¿Quieres saber más sobre La leyenda del Caballero Verde y dónde verla? Entra a este enlace.